El efecto Goliat
El efecto Goliat
Por Omar Ramírez
Introducción
El miedo forma parte de nuestra vida. Es una emoción fundamental, universal, inevitable y necesaria. El miedo a la enfermedad, a la pobreza, a la guerra, a la muerte, a la oscuridad, o a la soledad forma parte de una cadena de miedos diversos que elaboramos en el transcurso del vivir. Es una condición existencial ante la cual nos hemos adaptados incluyendo todos los tipos de miedo conocidos.
El miedo es fundamental porque son procesos vitales humanos. Se dan porque somos humanos. Tienen que ver solo con nosotros. Es tan fundamental que nadie se libra de ellos. Por tanto, somos expertos conocidos en ellos. Sabemos que es enfermarse y se ha montado toda una ingeniería de la salud. Es universal porque a todos les ocurrirá o le esta ocurriendo ahora mismo. Para ello, un ejército de psicólogos y terapeutas están ahí. Es inevitable porque es imposible ser humano y no vivirlas. Necesaria porque hemos aprendido a defendernos, cuidarnos y llegado el momento; afrontar con entereza toda prueba porque así es vivir. La vida consiste en eso.
Las escrituras hace mención al miedo ya en el Génesis. Así, el miedo se convierte en un atributo de la condición humana y este parece ser el primer registro del miedo
“y llamó Jehová dios al hombre, y le dijo: ¿dónde estás tú? y él respondió: oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. (Génesis, 3,9)
El efecto Goliat
Cuando la enfermedad, la pobreza, la guerra y la muerte o alguna perdida aparece. Sentimos miedo. La muerte de un ser amado produce un temor sobrenatural porque su partida es irrecuperable y definitiva; ya no lo veremos ni lo escucharemos mas. El miedo es tan terrorífico que es un gigante; un Goliat invencible que se cierne sobre nosotros y nos sobrecoge. Somos tan pequeños y míseros, tan impotentes, débiles y vulnerables que lo único que nos queda es el miedo; un miedo enorme y gigantesco. Un Goliat emocional.
La necesidad de evitar el dolor – y por tanto- de manera indirecta el miedo, es que procuramos constantemente reducir toda incertidumbre, para que nunca nos ocurra alguna desgracia sin estar apercibidos. Pero, somos humanos y la condición humana indica que lo que le pasa a los demás; en algún momento nos ocurrirá a nosotros. En algún momento, nos tocara su hado. En la ocasión que no podemos pensar ni imaginar. Pero ocurrirá la enfermedad, la guerra,o la muerte. Aparecerán a su tiempo y se llevara parte de nuestra sangre. Por eso, cualquier amenaza, cualquier problema puede ser el preludio de un acontecimiento trágico, irreparable de perdida dolorosa. Visto de ese modo, el miedo es una adaptación, una terapia de evitación del dolor.
El permanecer ocupados teniendo propósitos y metas; sueños e ilusiones en el vivir pero -en definitiva -saber quienes somos, porque estamos aquí y adonde vamos pone todo en su lugar. Esa certeza nos permite estar lejos de la zozobra irracional que produce tener miedo sin comprensión.
Un problema – cualquiera- surgido de la cotidianeidad puede hacerse tan grande, crecer tanto que puede parecer amenazante e invencible. Un gigante de cuentos que se presenta a nuestra mente. Nunca, estamos suficientemente preparados para resistir cualquier desgracia y es una desgracia porque no podemos evitarla; como decíamos. Pareciera que, hubiera que desarrollar o tener tanta fortaleza, templanza, tiempo, dedicación o dinero. Así tan grande lo vemos; mirado del lado nuestro, que parece imposible vencerlo.
Una depresión se caracteriza porque los acontecimientos- cualquiera estos sean -nos sobrepasan. No tenemos la energía para sobreponernos y nos rendimos pareciendo vencidos
Así cada problema de la vida puede ser tan angustioso y grande que como un Goliat moderno que nos desafía y amenaza.
El miedo
La percepción de peligro ya sea real o imaginario, presente o futuro es conocida como una emoción primaria de aversión experimentada como una amenaza inminente que deviene en miedo o terror ante lo cual se elabora una respuesta de evitación y alejamiento.
El miedo desde lo biológico es una condición adaptativa de la especie ante el peligro constituyéndose en un mecanismo de supervivencia que le permite al individua reaccionar con rapidez y eficacia casi instintiva ante un evento gravoso.
Desde el punto de vista de las neurociencias es una forma común de organización del cerebro inmerso en una cultura donde la experiencia reconoce peligros comunes y consiste en la activación de la amígdala del sistema límbico o cerebro reptiliano ante una amenaza.
Mirado desde la psicológica, es un estado afectivo o emocional, que deviene como esquema adaptativo del organismo total al medio para iniciar y restablecer un equilibrio ante la angustia, y la desesperación que los pone en peligro.
Mirado de lo sociocultura, el miedo es una construcción social que afecta la conducta interespecifica como respuesta al medio relacional. Se puede por tanto aprender a temer a situaciones sujetos o contextos, del mismo modo, que se aprende a no temerlos y guarda estrecha relación con los distintos elementos de la cultura ante la cual se sabe, que temer y cuando.
Fisiología, psicología y bioquímica del miedo
“El mecanismo que desata el miedo se encuentra, tanto en personas como en animales, en el cerebro, concretamente en el sistema límbico, que es el encargado de regular las emociones, la lucha, la huida y la evitación del dolor, y en general de todas las funciones de conservación del individuo y de la especie. Este sistema revisa de manera constante (incluso durante el sueño) toda la información que se recibe a través de los sentidos, y lo hace mediante la estructura llamada amígdala, que controla las emociones básicas, como el miedo o el afecto, y se encarga de localizar la fuente del peligro. Cuando la amígdala se activa se desencadena la sensación de miedo y ansiedad, y su respuesta puede ser la huida, la pelea o la rendición. Recientemente se ha encontrado que la sensación de miedo está mediada por la actuación de la hormona vasopresina en la amígdala cerebral mientras que la sensación de confianza lo está a la de la hormona oxitocina, también en la amígdala. Está en estudio un antagonista selectivo de la vasopresina, un compuesto, que bloquea la sensación de miedo “social” -miedo hacia otros animales de la misma especie- pero no otros tipos de miedo; los fármacos que bloquean el miedo social por antagonismo de la vasopresina es posible que nunca se comercialicen dada las misiones, biológicas y de otros tipos, que tiene tal tipo de miedo en el funcionamiento de las sociedades animales incluida la humana (es de destacar que el etanol inhibe la produción de vasopresina). Es interesante señalar que el miedo al daño físico provoca la misma reacción que el temor a un dolor psíquico.
La extirpación de la amígdala parece eliminar el miedo en animales, pero tal cosa no sucede en humanos (que a lo sumo, cambian su personalidad y se hacen más calmados), en los que el mecanismo del miedo y la agresividad es más complejo e interactúa con la corteza cerebral y otras partes del sistema límbico.
El miedo produce cambios fisiológicos inmediatos: se incrementa el metabolismo celular, aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre y la actividad cerebral, así como la coagulación sanguínea. El sistema inmunológico se detiene (al igual que toda función no esencial), la sangre fluye a los músculos mayores (especialmente a las extremidades inferiores, en preparación para la huida) y el corazón bombea sangre a gran velocidad para llevar hormonas a las células (especialmente adrenalina). También se producen importantes modificaciones faciales: agrandamiento de los ojos para mejorar la visión, dilatación de las pupilas para facilitar la admisión de luz, la frente se arruga y los labios se estiran horizontalmente.
Como el sistema límbico fija su atención en el objeto amenazante, los lóbulos frontales (encargados de cambiar la atención consciente de una cosa a otra) se desactivan parcialmente. Durante un ataque de pánico la atención consciente queda fijada en el peligro, y si los síntomas fisiológicos como el ritmo cardíaco o la presión sanguínea son interpretados por el sujeto como una confirmación de la realidad de la amenaza se produce una retroalimentación del miedo, que impide una ponderación del auténtico riesgo. Esto sucede, especialmente, en el caso de las fobias: la atención del fóbico es incapaz de prestar atención a otra cosa y magnifica el peligro ante la incomprensión de los presentes.
La consolidación en la memoria de un episodio de miedo intenso (o de un trauma) no es inmediata. Según los investigadores Min Zhuo, Bao Ming Li y Bong Kiun Kaang la activación de los receptores NMDA (que son las moléculas que reciben las señales bioquímicas que provocan un efecto fisiológico concreto) provocan que en esos receptores se produzca una huella en las células cerebrales. En concreto, sería la subunidad molecular llamada NR2B la que serviría de marca de memoria. En experimentos realizados con ratones, el bloqueo de la NR2B en la corteza prefrontal produjo la desaparición de la reacción a un miedo previamente experimentado.” (http://wapedia.mobi/es/Miedo)
Análisis del miedo
La fisiología del miedo descrita arriba nos indica como todo el organismo experimenta el miedo. Secreciones internas preparan al organismo para huir o defenderse. Es una emergencia interna que alerta la conducta. Episodios de miedo regulares pueden condicionar un temor permanente. Pero cada vez que una amenaza- por simple que sea- pueden desencadenar esa fisiología en nosotros con abundante adrenalina en el torrente sanguíneo convirtiéndonos en seres en alerta continua. Cuando crece el temor- como decíamos- ante cualquier amenaza baja el sistema inmunológico y podemos enfermar con el tiempo
Por ello, debemos aprender a dimensionar los miedos. Lo que se logra, cuando por experiencia aprendemos sus limites y sabemos que esperar de cualquier evento peligroso sin extremar la reacción. Pero el miedo se construye a través de los años y según como vivimos. Cuando sabemos el sentido de las cosas aceptar la muerte, con paciencia sufrir los males, y el infortunio mas aun, sacando de cada cual una lección magnifica y rica; una lección bien aprendida. Hemos vencido el miedo, tras continuos enfrentamientos.
La vida nos enseña que todos esos graves problemas que alguna vez tuvimos mientras éramos débiles y sin experiencia pequeños e indefensos y que no podíamos enfrentar el miedo. Esto nos volvía cautos prudentes y precavidos; nos cuidaban nuestros miedos como instinto de conservación o supervivencia. Después, con el tiempo aprendemos que lo que nos asusto, en algún momento, fue tan solo porque lo que vimos tan enorme. Como un Goliat; invencible. Pero, solo fue así, en nuestra mente. Existió solo por eso, porque creímos, porque el miedo es un producto emocional del cerebro ;una construcción cultural. Porque en definitiva el miedo no existe sino que es un producto cultural que creamos y que destruimos nosotros mismos.
Pero no lo podemos eliminar totalmente porque es un factor protector. Lo creamos para defendernos de las agresiones del medio y debemos aprovechar su estructura para no ser arriesgados, para detenernos. No pasar los limites de la condición humana.
Deconstrucción
Una amenaza es un gigante que atemoriza, porque la amenaza, pone en peligro la integridad física, emocional o espiritual de nuestra existencia. No importa como sea, lo peor es que crece y se agiganta mientras aumenta el temor. Porque puede acercarnos a una catástrofe temida.
Ante ellos, se requiere de experiencia, paz interna, una comprensión mayor, una iluminación especial para aparecer incólume ante una tragedia. La serenidad que otorga la sabiduría, la paz que da la certeza interna o la esperanza mayormente la fe permite deconstruir* una prueba así *(Examinar la estructura lógica y los patrones simbólicos en un asunto o problema para descubrir su unidad de construcción y significado.)
DECONSTRUCCION EN LA MEDITACION
En la meditación interna, la deconstrucción ocurre cuando llevamos la mente a un punto interno y allí acotamos el problema al mirarlo en la serenidad libre del miedo haciendo, un análisis cognitivo que lo reduce y desinfla de modo tal que, nos damos cuenta que no es ni grande, ni terrible y severo como aparecía en nuestra mente. Luego, lo que sigue es desarmarlo reduciéndolo en partes hasta que lo conocemos y entendemos porque esta allí, de donde vino y lo mas importante su verdadero tamaño.
Esa comprensión nos pone en condición de aplastarlo sin más. Se desguaza de su inmensa mole parte por parte. Se reconstruye hasta ponerlo en un lugar miniaturizado y se elimina.
Jesucristo dice en la escritura que tuvo los mismos problemas que cualquier mortal. El comprendió la mortalidad porque bajo y estuvo en medio de ella y la escritura refiere con una simpleza asombrosa “pero no le hizo caso”. No le asigno preocupación alguna a las dificultades. No eligió sino la actitud correcta. Elegir en libertad como sentirse frente a cada dificultad -no importa como esta sea- trascendiéndola es la característica inteligente de los hijos de Dios.
El análisis cognitivo
Consiste en poner la mente en un estado crepuscular en un plano acotado y comprimir su contenido volviéndolo una miniatura como quien mete en un contenedor pequeño algo que se ve grande pero presionando va cediendo hasta que cabe por completo.
También el análisis cognitivo permite convertir el problema -cualquiera este sea- reduciéndolo en una imagen mental o una forma representativa tal que, este a nuestra merced y caiga en nuestro dominio. Al hacerlo, nuestra mente puede transformarlo en una nube a la que puede de inmediato a reducir o juntar en un punto y disolverla con el solo hecho de imaginarlo. Porque allí en su espacio interior Ud. o yo somos el Dios que reina y manda
El problema puede ser pensado como un punto luminoso u oscuro al que le damos un color o una forma según nuestro placer y luego empequeñecido lo hacemos desaparecer o evaporar. Mientras le hablamos y le decimos adiós
También puede ser que al analizarlo cognitivamente podemos mirarlo como realmente es pero como opera nuestra imaginación lo convertimos en lo que queramos. Así empieza a perder consistencia y mientras avanza en el análisis, al mirarlo tan solo de otro modo, con otra mirada, ya deja de ser lo que era o parecía. Así puesto, lo achicamos hasta que este cae en nuestro control. Porque lo llevamos a nuestro terreno a nuestro dominio y hacerlo desaparecer es así de simple. En eso consiste el “no hacerle caso” es no verlo tan enorme como parece, verlo en definitiva chico y luego chico; aplastarlo.
Enfrentando los miedos
La base para enfrentar cualquier miedo es esta: El miedo no existe ,lo creamos y lo destruimos nosotros mismos
Lo que debemos destruir del miedo
El miedo es bueno y protector lo que debemos destruir es su tamaño poder e influencia su irracionalidad y comprender su función
Los miedos del miedo
La peor condición que crea el miedo es el temor al miedo. Los miedos naturales y normales son aquellos que la naturaleza sabe que ocurren porque han ocurrido siempre y deberán seguir ocurriendo porque pertenecen a la condición humana. Como morirse y sufrir- un tanto -ante una desgracia y luego pasar, dejar, abandonar y superar ese dolor. Aliviarse de el, porque ya paso y volverá a pasar -de tanto en tanto- mientras aprendo. Lo veré en los demás y me diré; se lo que significa eso, porque me paso. De ese modo, se llega aprender que mientras se envejece nuestra experiencia con el miedo se vuelve sabia y podemos aconsejar y decir: aguanta, estoy contigo, comprendo tu dolor; pero soporta porque pasara. Entonces, existen tiempo de luto, ante perdidas. Se sabe su duración y lo que sucede en el alma de los sufrientes. El dolor nos deja al desnudo y al descubierto toda nuestra alma; toda nuestra humanidad. Toda nuestra igualdad.
Miedo y sociedad
El miedo es aprendido y esta a la base del sistema educativo y en el tejido social como premio y castigo en el proceso socializador y también como sistema normativo en el derecho penal
Miedo y religión
Las religiones paganas profitaron con el miedo. Esta facultad natural y protectora es un arma para manejar las conciencias y volverlas hacia el miedo con la intencion de manipular la fe . Dios el padre no hace eso. El temor de Dios es una disciplina para mantener las emociones y el cuerpo ordenado en sus compulsiones y no perder la vision de quienes somos y porque estamos aquí, encegueciendonos en el mundo al cual no pertenecemos y que debemos trascender. Sin emabargo, ocurre que podemos acostumbarnos a la tragedia como si fuera una condicion normal que incluso aparece como si no fuera de nuestra responsabilidad lo que nos pasa. Morir en los pecados es un miedo de perder el rumbo y olvidar que somos hijos de Dios y que solo estamos aquí de paso. Miedo natural de no saber quienes somos. Miedo de sentirse abandonado
Miedo al castigo despiadado y cruel. Ese temor pavoroso que la cristiandad elaboro por medio de falsos representantes de Cristo no es de Dios. Sencillamente, porque Dios es amor y eso niega cualquier elaboracion mundana
El miedo a las catastrofes al dolor a las perdidas son emociones legitimas parte de nuestro equipamiento de seres humanos normales y sanos. Porque son factores protectores sin los cuales la humanidad hubiera desaparecido. Asustarse ante la sorpresa de algo súbito, repulsar algo feo con miedo es parte de esas características normales. La patología del miedo es cuando este se apodera de la vida de alguien sacándolo de su equilibrio habitual, perdiendo la cordura.
LA INCERTIDUMBRE
El miedo produce la incertidumbre. La incertidumbre es temer a lo desconocido, es estar sumergido en un misterio que amenazante pudiera caer sobre mi.
Imagino que si comprendo la incertidumbre. Ya no tendré miedo a vivir (con ella ) Pero, que es vivir si no hay consecuencia para mis elecciones. Vivir pues es elegir. Así que el miedo natural estará siempre con nosotros. Saber que esta con nosotros y no negarlo es tener control sobre el. Saber como pasa y que se siente es tener más control aun.
Los que han vencido sus dificultades es porque nunca tuvieron miedo sin control. Si no el normal. El miedo hace enorme a cualquier cosa. Una cosa enorme por si sola es una amenaza y una amenaza desencadena una respuesta de nuestro cerebro reptiliano de defensa. Es tan primitivo que es casi instintivo. No interviene la razón, sino para hallar equivalentes en fuerza. El procedimiento es pues medirlo, volver a medirlo y decir; no están grande como lo siento
La meditación
Esta tiene la propiedad de llevar el problema no a un análisis razonable sino a una ponderación emocional o sentimental donde se le ve de un modo peculiar. Esto es , trocarlo en una imagen ,color o forma. Tal que, puedo retocar, reducir o desinflar dicha forma, imagen o color a mi arbitrio. Porque esta en mi territorio, donde yo soy Dios. Donde yo digo: ¡hágase la luz,¡ aparezca, redúcete, desaparece… y las cosas le obedecían….
El efecto Goliat es ver la apariencia y no el corazón. Es ver el daño y no el beneficio, es ver el golpe que viene y no aprovechar -como en el judo- el utilizar la misma fuerza para volverlo de donde vino.
David, Goliat y el miedo
1 Samuel 18:18
1Los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerra, se congregaron en Soco, que es de Judá, y acamparon entre Soco y Azeca, en Efes-damim. 2También Saúl y los hombres de Israel se reunieron, acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos. 3Los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, quedando el valle entre ellos. 4Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín llamado Goliat, oriundo de Gat, que medía seis codos y un palmo de altura. 5Llevaba un casco de bronce en su cabeza y vestía una coraza de malla; la coraza pesaba cinco mil siclos de bronce. 6En sus piernas tenía canilleras de bronce y una jabalina de bronce a la espalda. 7El asta de su lanza era como un rodillo de telar y la punta de su lanza pesaba seiscientos siclos de hierro. Delante de él iba su escudero. 8Goliat se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles:
—¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí. 9Si él puede pelear conmigo y me vence, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo puedo más que él y lo venzo, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis. 10Hoy yo he desafiado—añadió el filisteo—al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo.
David y goliat
11Al escuchar Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron mucho miedo.
20Se levantó, pues, David de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga como Isaí le había mandado. Llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla y daba el grito de combate. 23Mientras hablaba con ellos, aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, llamado Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos diciendo las mismas palabras, y lo oyó David.
24Todos los hombres de Israel que veían a aquel hombre huían de su presencia y sentían gran temor. 25Y cada uno de los de Israel decía: «¿No habéis visto a aquel hombre que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel.
—Que nadie se desanime a causa de ese; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.
33Dijo Saúl a David:
—Tú no podrás ir contra aquel filisteo, y pelear con él, porque eres un muchacho, mientras que él es un hombre de guerra desde su juventud.
34David respondió a Saúl:
—Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre. Cuando venía un león o un oso, y se llevaba algún cordero de la manada, 35salía yo tras él, lo hería y se lo arrancaba de la boca; y si se revolvía contra mí, le echaba mano a la quijada, lo hería y lo mataba. 36Ya fuera león o fuera oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. 37Jehová—añadió David—, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de manos de este filisteo.
Dijo Saúl a David:
—Ve, y que Jehová sea contigo.
38Saúl vistió a David con sus ropas, puso sobre su cabeza un casco de bronce y lo cubrió con una coraza. 39Ciñó David la espada sobre sus vestidos y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl:
—No puedo andar con esto, pues nunca lo practiqué.
Entonces David se quitó aquellas cosas. 40Luego tomó en la mano su cayado y escogió cinco piedras lisas del arroyo, las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y con su honda en la mano se acercó al filisteo. 41El filisteo fue avanzando y acercándose a David, precedido de su escudero. 42Cuando el filisteo miró y vio a David, no lo tomó en serio, porque era apenas un muchacho, rubio y de hermoso parecer. 43El filisteo dijo a David:
—¿Soy yo un perro, para que vengas contra mí con palos?
Y maldijo a David invocando a sus dioses. 44Dijo luego el filisteo a David:
—Ven hacia mí y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.
45Entonces dijo David al filisteo:
—Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina; pero yo voy contra ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46Jehová te entregará hoy en mis manos, yo te venceré y te cortaré la cabeza. Y hoy mismo entregaré tu cuerpo y los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, y sabrá toda la tierra que hay Dios en Israel. 47Y toda esta congregación sabrá que Jehová no salva con espada ni con lanza, porque de Jehová es la batalla y él os entregará en nuestras manos.
48Aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. 49Metió David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, la tiró con la honda e hirió al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente y cayó a tierra sobre su rostro. 50Así venció David al filisteo con honda y piedra. Hirió al filisteo y lo mató, sin tener David una espada en sus manos. 51Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; tomó su espada, la sacó de la vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza.
Cuando los filisteos vieron muerto a su paladín, huyeron. 52Se levantaron luego los de Israel y los de Judá, dieron gritos de guerra y siguieron tras los filisteos hasta el valle y hasta las puertas de Ecrón. Muchos filisteos cayeron heridos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón.
1Samuel 18:18


