Archive for Febrero, 2009

EL MEJOR DETERGENTE.

Viernes, Febrero 27th, 2009

DEVOCIONAL “TESORO EN LOS CIELOS” (8)

 

© PASTOR IVÁN TAPIA

 

 

“Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.”

San Juan 15:13

 

La mayoría de las personas rechazan la suciedad. Días atrás observé a un vagabundo como lavaba su rostro cubierto de polvo y tizne, con una de sus raídas mangas, la que mojaba en un tiesto con agua. Todos, de una u otra forma, gustamos de esa sensación de libertad y aceptación que da la limpieza. Una gran cantidad de personas no pueden gozar plenamente de este derecho a vivir limpios, por las desigualdades de nuestra sociedad, y no tienen mayor acceso a una sala de baño adecuada, a jabones y detergentes. Mas, si ellos tuviesen la oportunidad de acceder a esos recursos, con agrado disfrutarían de más higiene y estarían menos afectos a contraer tantas enfermedades que ocasiona la mugre.

 

Tan grave como la falta de limpieza corporal, de la casa y del vestuario, es la inmundicia mental ¡Y cómo se afana el mundo en promoverla! La televisión, el cine, las revistas y periódicos, las artes no pocas veces, en vez de limpiar el alma de la gente, la ensucian con pornografía, murmuración (¿no es eso lo que hace la “prensa rosa?”), lenguaje soez, inmoralidad, violencia y todo tipo de basura. Estos desperdicios de las mentes depravadas por el amor al dinero y la vulgaridad, son depositados en los cerebros de niños, adolescentes y adultos sin discernimiento, degradando cada día más a la sociedad.

 

Este estado de cosas nunca fue el proyecto Divino para la Humanidad. Y a esta condición, aunque a muchos no les agrade, la Biblia llama “pecado”. Pecado es no hacer la voluntad del Creador y hacer nuestra propia voluntad. Lo contrario del pecado es la “santidad”. Santidad es una condición de limpieza espiritual. ¿Cómo podrá el ser humano limpiar su alma y su espíritu? Aquí Jesús, el Maestro, nos enseña el poder que tiene Su Palabra para llevarnos a la santidad, a la limpieza de espíritu: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.”  No hay mejor detergente para la conciencia que Su enseñanza. Acérquese a Él, lea el Evangelio, practique las indicaciones del Salvador y Señor de la Humanidad, y su alma y espíritu serán limpios de todo pecado y contaminación.

 

 

MANIFIESTA A DIOS EN TU VIDA.

Martes, Febrero 24th, 2009

DEVOCIONAL “TESORO EN LOS CIELOS” (7)

 

© PASTOR IVÁN TAPIA

 

 

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.”

San Juan 14:21

 

 

Cada enseñanza de Jesucristo encierra un mandamiento. Por ejemplo cuando los discípulos le piden a Jesús que les enseñe a orar, Éste responde Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. / Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”  (San Mateo 6:9,10) Se dice que el Evangelio contiene aproximadamente 90 mandamientos de Jesús. En verdad son enseñanzas, consejos que el Maestro nos dejó para hacer de nuestra vida algo más feliz y acorde a la voluntad del Padre.

 

En el texto habla Él mismo y nos dice: “El que tiene mis mandamientos”. Es decir usted y yo, los que leemos y escuchamos Su Palabra. Es imprescindible leer la Biblia para conocer y tener los mandamientos de Jesús. ¿Quién es el que ama a Jesucristo? El que tiene sus mandamientos y los pone en práctica. En el ejemplo, se trata no de repetir una y otra vez el Padrenuestro sino de tener esta oración como modelo para nuestra diaria oración personal. En todo caso, no invalidamos el uso de la oración enseñada por Jesucristo, entendiendo en profundidad cada uno de sus contenidos.

 

Si cumplimos cada uno de los mandamientos de Jesús, como “buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (San Mateo 6:33) o “el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor (San Mateo 20:26), etc. estaremos en consonancia con los pensamientos y principios del Padre Celestial, con Su Ley, y por tanto seremos amados por Él.

 

Hay en este texto, además, una hermosa promesa del Señor: y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Escuchar o leer, guardar y cumplir Sus mandamientos, es algo que agrada tanto al Padre como al Hijo y traen amor de parte de Ellos hacia nosotros. Esto significa que nos unificamos con Ellos, que pasamos a estar en la misma sintonía y, por tanto, Dios se manifiesta en nuestra vida. La manifestación de Jesucristo es la manifestación de Su Espíritu Santo en el que pone por obra Su Palabra. Manifestar es dar a conocer o poner a la vista algo que se desconocía antes o que no se había visto. ¿Cómo puede manifestarse Cristo en nuestras vidas si no es por medio del cumplimiento de Su Verdad? La única forma que podamos experimentar Su Vida es viviendo Sus mandamientos. Y podremos vivirlos, hacerlos carne en nosotros, sólo si Él vive dentro de nuestro ser para ejecutarlos.

 

 

HECHOS Y NO PALABRAS.

Sábado, Febrero 21st, 2009

DEVOCIONAL “TESORO EN LOS CIELOS” (6)

 

© PASTOR IVÁN TAPIA

 

 

 

“Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.”

1 Juan 3:18

 

 

¡Qué desagradable es la zalamería! Hay personas que destilan miel en sus palabras y luego, cual abeja, entierran el aguijón. Lenguas colmadas de palabras lindas que, a veces, cubren envidia, mala intención, falta de amor. Esta última palabrita “amor” ya ha sido tan manoseada y se aplica a cualquier circunstancia. ¡Si hasta en la farándula, la prensa rosa y el cine barato, se la pone en boca de personajes falsos o vanos, como diría el Eclesiastés!

 

Con palabras podemos construir hermosos mundos para la literatura y la fantasía, pero imaginarios e inexistentes, al fin y al cabo. La Biblia nos enseña sobre los diferentes tipos de amor que pueden darse entre los hombres: el amor maternal de María que aceptó la encarnación del Hijo de Dios en su seno y su corazón fue atravesado por el dolor; el amor paternal de David, capaz de renunciar hasta a su propio reino por su torpe hijo Absalón; el amor pastoral de Pablo, quien recorría kilómetros y enfrentaba persecuciones y castigos por causa de sus discípulos; el amor de los esposos, no exento de sentimientos sublimes y erotismo, en el Cantar de los Cantares de Salomón; como también la pasión disfrazada de amor en la violación de la bella Tamar por Amnón o la seducción de la esposa de Potifar hacia su siervo José. Todos estos relatos son el registro de hechos tan reales y crudos, como los que cuentan nuestros periódicos de hoy.

 

Pero la mejor definición del amor la encontramos en la cruz. “De tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo Unigénito para que todo aquél que en Él crea no se pierda sino tenga vida eterna” (San Juan 3:16) Es una definición concreta y clara: si usted quiere amar renuncie a lo más preciado, su propio yo, y entréguese al otro. Si usted quiere ser amado o amada realmente, entonces busque a Dios y acepte, sin barreras, el regalo que Él quiere entregarle: Su inmenso amor en Jesucristo. Si usted desea saber si ama realmente a alguien, basta solamente que se pregunte: ¿estoy dispuesto a renunciar a lo más preciado por él o ella? Si es así, pues usted está dando amor.

 

Ponga atención a esto: yo ya he escrito tres párrafos para hablar sobre el amor. Podríamos citar innumerables textos de la Escritura que nos enseñan sobre ello, desde 1 Corintios 13 hasta las palabras de Jesús sobre como se debe amar a Dios, al prójimo, a sí mismo y aún a los enemigos. Sin embargo a San Juan sólo le bastó una línea para decirnos: “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.”  Es que los humanos siempre estamos más prestos a hablar y a teorizar, que a vivir. Y el amor no es cuestión de palabras sino de hechos.

UN NUEVO MANDAMIENTO DE DIOS.

Martes, Febrero 17th, 2009

DEVOCIONAL “TESORO EN LOS CIELOS” (5)

 

© PASTOR IVÁN TAPIA

 

 

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. / En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”

San Juan 13:34,35

 

¿Cómo puedo darme cuenta que alguien sigue a tal o cual líder, a tal o cual maestro? Por su actuación. En el caso de los cristianos, se aplica la misma regla. El que actúa como el Maestro es un verdadero discípulo. De lo contrario, caben muchas dudas que así sea. Tal vez es un admirador de la doctrina de Jesús, como sistema de razonamiento, o cree ser un fiel seguidor de Él, o bien es alguien que se está esforzando en imitarle y todavía no ha experimentado en si mismo la Persona del Salvador y Señor.

 

Quiso el Autor de la fe cristiana, que el sello de Su discipulado fuera el amor: En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”  No es la liturgia, la forma de los templos, la declaración de fe o credo; no es el catecismo, el tipo de gobierno eclesial, el sacerdocio o el pastorado, no es la doctrina ni el dogma, lo que distingue al discípulo de Jesucristo, sino sencilla y definitivamente el amor. Y como para que se manifieste el amor es preciso que exista interacción entre personas, entonces surge la Iglesia, la comunidad cristiana, una “común unidad” que experimenta el amor, tal como lo enseña Jesús. La Iglesia cristiana debe identificarse, más que por su letrero en la puerta del templo, por el “amor los unos con los otros.”

 

Seguramente usted conoce los 10 Mandamientos, entregados por Dios a Moisés en el monte Sinaí aproximadamente 1.250 años antes de Jesucristo. Estos diez Mandamientos los resumió el Señor en dos: Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo (San Marcos 12:29,30). En el texto que examinamos hoy, el Maestro nos lleva un paso adelante, dándonos un nuevo mandamiento, que nos amemos los cristianos unos a otros, siguiendo su ejemplo: “como yo os he amado, que también os améis unos a otros.”  No es cosa fácil este nuevo mandato de Dios, el que implica deponer todo egoísmo, interés personal y amor propio, por el bien del hermano. Es evidente que para su cumplimiento necesitamos algo más que nuestra buena voluntad de imitar al Maestro, requerimos de Su Espíritu, de Su Persona viviendo en nosotros.

 

Los 10 Mandamientos fueron entregados en el régimen del Antiguo Pacto o Testamento. El “mandamiento nuevo” lo entregó Jesucristo en el régimen del Nuevo Pacto, el cual se estableció por medio de Su sacrificio en la cruz. Recordemos las palabras de Jesús, la noche que celebró la última cena con sus discípulos: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.” (1 Corintios 11:25) El Antiguo Pacto estableció mandamientos que el hombre debía cumplir por sí mismo, sin la ayuda de Dios. En cambio en el Nuevo Pacto, todo lo que Dios exige del hombre, el discípulo lo realizará con el auxilio del Espíritu Santo. Este Espíritu le dará el amor suficiente para cumplir el mandamiento de Jesús: “Que os améis unos a otros”

EL CAMINO DE LA RECONCILIACIÓN.

Martes, Febrero 17th, 2009

DEVOCIONAL “TESORO EN LOS CIELOS” (4)

 

© PASTOR IVÁN TAPIA

 

 

“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación”

2 Corintios 5:18

 

El ser humano es belicoso, peleador, agresivo. ¿Quién ha creado las guerras? En pleno siglo XXI, cuando contamos con tanta ciencia y avanzados medios de comunicación, el hombre aún no puede ponerse de acuerdo en cuanto a límites, políticas, economías, explotación de recursos… Indudablemente algo anda muy mal dentro de nosotros. La Biblia lo explica magistralmente: somos una raza caída, degradada, corrupta espiritualmente. ¿De qué ha caído el ser humano? De una posición privilegiada: amigo de Dios.

 

Pero no ha sido Dios quien se ha alejado del hombre y la mujer, sino el propio ser humano que ha estado por siglos combatiendo contra su Creador, desobedeciéndole, olvidándole y hoy día negándole. Hemos declarado la guerra a nuestro Padre Celestial. Toda expresión beligerante del humano es otra manera de rebelarse contra Dios.

 

Sin embargo, tanto nos ama Él, que ha provisto una forma de reconciliarnos con Su Persona. Por eso nuestro texto de hoy se inicia con estas palabras: “Y todo esto proviene de Dios”  Si hay una tregua, si hay una posibilidad de que el ser humano se reconcilie con su Creador, la iniciativa no la ha tomado el hombre, sino Él, que ha sido definido por el apóstol Juan como “amor”, “Dios es amor” El Buen Dios urdió un plan que no negara Sus principios éticos Divinos. Él es Justo y debe actuar como tal. Si la desobediencia es transgresión de Su Ley, Él no puede permitirla. El pecado siempre conduce a la muerte espiritual, la cual finalmente deviene en enfermedad, corrupción y muerte física. Hay una fórmula divina que dice: “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23) De modo que Él decidió morir Él mismo por nosotros, los que habíamos transgredido y seguimos transgrediendo Sus Mandamientos.

 

Dios mismo nos reconcilió con Él  al morir crucificado como un delincuente. La crucifixión de Jesucristo es la máxima demostración de que Dios ama al ser humano. Él hizo ese acto de absoluta renuncia porque le ama a usted y a mí, porque anhelaba nuestra reconciliación. Hoy día podemos nuevamente ser amigos de Dios, hijos amados del Padre, y ayudar a muchos de nuestro entorno a reconciliarse con Dios. Podemos hacerlo porque Él ha encargado a todos los cristianos esta misión, este servicio, este ministerio, “el ministerio de la reconciliación”

 

¿Desea usted reconciliarse con sus hijos? ¿Necesita usted reconciliarse con su pareja? ¿Anhela usted terminar la guerra con esa persona que le hizo mal o a quien usted perjudicó? Pues, reconozca su falta, pida perdón, perdone al otro… pero más importante y efectivo es que usted pida y reciba el perdón del Señor. ¡Vamos! Reconcíliese con su Padre.

 

UN PERFUME EXQUISITO.

Martes, Febrero 17th, 2009

DEVOCIONAL “TESORO EN LOS CIELOS” (3)

 

© PASTOR IVÁN TAPIA

 

 

“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.”

2 Corintios 2:14

 

Toda nuestra gratitud para con Dios, que permite esta hermosa comunicación entre usted y nosotros, a través de un medio inventado por el ser humano con la inteligencia que le ha otorgado el Creador. Seguramente usted tiene cientos de razones por las cuales dar gracias a Él. Es tan simple hacerlo: “Padre te doy gracias por haberme dado la vida, tener buena salud, trabajo y una familia por la cual luchar” Quizás su oración sea distinta porque sus circunstancias son diferentes, pero siempre hay algún pequeño o gran motivo de gratitud.

 

San Pablo, perseguido por sus propios compatriotas, encarcelado por el imperio romano, muchas veces torturado, apedreado, a veces en peligros por los caminos y mares de su época, decía con gratitud: Él nos lleva siempre en triunfo, refiriéndose a su Señor, el Resucitado Jesucristo que se le apareció cuando Pablo iba hacia Damasco, decidido a aniquilar a los cristianos. ¡Qué paradoja: el perseguidor se convirtió en perseguido! Así de extraños suelen ser los caminos de este mundo. A pesar de todos sus sufrimientos, había una pasión que ardía en el alma del Apóstol y que le hacía sentir que caminaba hacia la victoria.

 

El tiempo le dio la razón a Pablo. Finalmente el pequeño venció al gigante imperial. Roma, después de torturar y asesinar a cientos de cristianos, se convertiría al cristianismo en el siglo IV bajo el imperio de Constantino. Como el delicado aroma de una flor, el perfume de la doctrina cristiana fue impregnando la vida y la cultura de los primeros siglos después de la muerte y resurrección del Maestro. Por medio de los cristianos, llenos de amor y fe, se manifestó en todo el imperio “el olor de su conocimiento.” ¿Está usted perfumando su entorno con el espíritu cristiano?

LA FÓRMULA DE SANTIAGO.

Martes, Febrero 17th, 2009

DEVOCIONAL “TESORO EN LOS CIELOS” (2)

 

© PASTOR IVÁN TAPIA

 

 

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

Santiago 4:7

 

Tres importantes verbos podemos destacar en esta frase que el Espíritu Santo inspiró a uno de los escritores bíblicos más prácticos del Nuevo Testamento, Jacobo o Santiago: someteos, resistid, huirá. Los dos primeros verbos son acciones que todo cristiano debe realizar. El último será el resultado espiritual de los dos anteriores.

 

El sometimiento es imprescindible en la vida de fe, tanto para ser feliz y alcanzar las bendiciones del Señor, como para poder desarrollarnos y crecer en la espiritualidad. Someterse no es un concepto muy admirado socialmente, se le asocia a debilidad de carácter, a la no defensa de los derechos personales y hasta a falta de inteligencia. Sin embargo Dios nos enseña en Su Palabra que es necesario que todo ser humano acepte Su voluntad y se someta a Él con humildad y fe. El apóstol Pedro aconseja a los discípulos: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1 Pedro 5:6) No podemos pensar en alcanzar el favor de Dios con una actitud orgullosa o altanera. Tampoco hallaremos el respeto y consideración de nuestros hermanos si somos rebeldes al Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.

 

El segundo verbo a conjugar y practicar por todo cristiano, es “resistir”, pero no resistir a la autoridad o al amor de los pastores y hermanos, sino resistir a las tentaciones de las tinieblas. Hay tres enemigos que nos rondan y que pueden hacernos perder la paz y las bendiciones de Dios: la carne, el mundo y el diablo. Nuestras pasiones desordenadas han de ser dominadas con una férrea voluntad, puesto que el Señor quiere que llevemos una vida santa. Las numerosas tentaciones que se nos presentan a diario en la agitada vida actual, las podremos enfrentar con el dominio propio que nos da el Espíritu Santo. Jesucristo ya venció a Satanás en la cruz, pero éste persiste en molestarnos y estorbar la obra del Señor. ¿Cómo le resistiremos? 1) Con la fe absoluta en el Salvador que ya le venció y nos ha dado Su Espíritu para resistirlo; 2) Teniendo una vida de oración diaria y fervorosa, haciendo uso de toda la armadura de Dios; 3) Sometiéndonos a la voluntad de Dios y sujetándonos a nuestra Iglesia. No podemos ser cristianos “independientes” ya que esto nos hará débiles.

 

El resultado de someternos a Dios y resistir al diablo, sea en la carne o en el mundo, invariablemente dará este resultado: Satanás huirá de nosotros, porque olerá la sangre de Jesucristo, olerá perfume de santidad y escuchará nuestras oraciones impregnadas del Espíritu Santo. Recuerden siempre esta fórmula para ser victoriosos en su fe: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

EL TESTIMONIO DE PEDRO.

Lunes, Febrero 16th, 2009

DEVOCIONAL “TESORO EN LOS CIELOS” (1)

 

© PASTOR IVÁN TAPIA

 

 

“cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” Hechos 10:38

 

Este es el testimonio del apóstol Pedro en la casa de Cornelio, “centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre”. El encuentro entre el gran pescador de almas –recordemos que en su primera prédica evangelizadora se convirtieron 3.000 personas- y el buen Cornelio, hombre que buscaba con sinceridad a Dios y hacía el bien a su prójimo, es rubricado por la presencia y actuación del Espíritu Santo.

 

Expresa el Apóstol que Dios ungió a Su Hijo Jesucristo con el poderoso Espíritu Santo; que Jesús se dedicó a hacer todo tipo de bien al pueblo y a sanar a los que eran oprimidos por las tinieblas. Esto era factible que lo hiciera, porque el Todopoderoso estaba con Él. Si atendemos bien al contenido de este versículo, descubriremos que aquí se encuentra la Trinidad actuando en pleno: el Padre unge con Su Espíritu (que procede del Padre, según San Juan) a Jesús de Nazaret y Éste actúa con el poder y la misericordia del Espíritu de Dios. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, una vez más se revela en este texto bíblico.

 

El Maestro Jesucristo, nuestro Salvador y Señor, nos enseña con Su propia vida humana, como debe actuar todo discípulo Suyo: andar en todo momento por los caminos del bien y procurando la salud física, psicológica y espiritual de quienes encuentre en ese caminar. Como a Jesús, el poder del Espíritu está con nosotros y nos capacita para expulsar los demonios de enfermedad que atormentan al hombre, predicándoles el Evangelio del Reino, orando e imponiendo las manos en Su nombre, para sanidad y liberación.

 

Como lo hizo en su tiempo San Pedro, hagámoslo hoy día nosotros, cristianos del siglo XXI, y demos testimonio de “cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

¡Hola, mundo!

Lunes, Febrero 16th, 2009

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