Estos son los libros que me traje a casa de la feria del libro de este año. PodrÃÂa haber traÃÂdo otros, no iba con ninguna idea preconcebida. Sólo a tiro hecho llegamos a Berkana, donde siempre, siempre, compramos algo.
Mi compañera querÃÂa leer “¿De otro Planeta?Ââ€, porque es habitual de esos blogs. Aún no lo he leÃÂdo. Cuando acabe ella a ver si lo pongo en mi lista. Yo es que leo con desorden, según lo que me pide el cuerpo, y asàese libro, como los otros, esperará el momento agazapado. Algunos a veces me gritan, me lo piden, pero otros no. Todos, en general y en principio, me resultan seductores, pero abrirlos y caer fascinada tienen que ser todo uno. Este promete ser entretenido.
En Berkana compro también una novela. Hace años que no compro ni leo novelas. No sé, son etapas. Parece que me interesan cosas más… reales. Pero no puedo resistirme a la tentación al ver el “Media hora más contigo†de Jane Rule, la novela que dio origen a una pelÃÂcula (1985) de culto lésbico con el mismo tÃÂtulo, en inglés “Desert HeartsÂâ€, de Donna Deitch. “Desert of the heart†es el tÃÂtulo original de la novela, de 1964. Todo un descubrimiento cuando la vi y la grabé a escondidillas en mi juventud. Una historia clásica imprescindible.
Después, en la caseta de la Ceiba compro “El Don de arder†(Mujeres que están cambiando el mundo), de la periodista Ima SanchÃÂs. La Ceiba es un colectivo de consumidores que funcionan como una especie de cooperativa que fomenta el comercio justo y el consumo crÃÂtico. Este libro es una colección de entrevistas a mujeres del mundo entero, más conocidas o más anónimas, que descubre las formas, los motivos, los sentimientos, las razones, los pensamientos, de 59 mujeres excepcionales y diversas.
Mientras tanto veo a famosos y famosillos, a div@s o menos, a admirados e invisibles, a exitosos y a pobres… de espÃÂritu o de bolsillo, de entre los escritores que se muestran en las casetas, como reclamos de carne y hueso.
Y allàestá LucÃÂa, con una de las colas más largas. Yo no quiero un autógrafo. Sólo pretendo mirarla a los ojos un instante. La única forma de hacerlo es comprar.. un libro. Me gustan los milagros que siempre acaban por equilibrarnos. Mientras lo hago encuentro una cartera que alguien se ha dejado sobre los libros a mi lado. Hago mi buena acción del dÃÂa, dándosela a los libreros. Me dispongo en la cola y llego hasta LucÃÂa, que no sé si me mira. Nos decimos algo, me escribe algo y me voy con algo. Tiene la mirada cansada. Ve pero no mira, para que nadie la vea, es su defensa. Pero hay quien puede verla. Me regala el libro de poemas “Estación de infierno” y me doy cuenta del mucho tiempo que hacÃÂa que no adquirÃÂa poesÃÂa, ni la leÃÂa… me alegro del regalo.
Mirando y mirando libros… Me los llevarÃÂa todos, todos me dicen algo. Vamos llegando al final, despacio. No sé por qué me fijo en un libro llamado “Nunca tires la toalla†(Cosas que aprendàen publicidad y que, en realidad, valen para –casi- todo en la vida), de Stanley Bendelac. Y leo las crÃÂticas de Isabel Coixet, que conoce bien ese mundillo, en el dorso, hablando de las verdades, las medias verdades y las mentiras de la publicidad, y recomendando el libro. Luego levanto la vista y me doy cuenta de que su autor está allÃÂ, mirándome, esperando que le compre el libro. Parece que no ha vendido mucho, que es un anónimo en la feria. Y me pregunta si me parece interesante. Hablamos un poco del libro y de la publicidad, que siempre ha sido un tema curioso que me ha interesado, y al final me dice: bueno, por lo menos te resultará entretenido. Y le contesto: “Que no es poco…Ââ€. Finalmente lo compro y él me dice que si no quiero que me lo firme. Parece que le hace ilusión, asàque, accedo… Sobre todo al ver que justo en la caseta de al lado, a unos metros de Stanley Bendelac, uno de los más importantes publicistas del mundo, está Antonio Gala, ese personaje, dispuesto a firmar no sé qué. Asàque le tiendo el libro para que estampe un superficial “Para…, cordialmente, Stanley†en su sencillo libro entretenido donde habla de sus experiencias vividas, o filtradas por la memoria. Me voy diciéndole: “Suerte… en la vida“.
Justo antes de acabar el paseo, vuelvo a fijarme en un libro que siempre me ha llamado la atención. Esta vez sàlo compro. Unas casetas más atrás estaba el autor firmando y hablando con sus lectores, pero yo prefiero comprarlo en otro sitio. Se trata de la “Psicomagia†de Alejandro Jodorowsky. Este promete, desde otro punto de vista que los demás, y me interesa especialmente, porque no sé si a los demás resulta un loco o un listo. Lo poco que he leÃÂdo es sencillamente algo que yo ya sabÃÂa, asàque sigo…
Magia como la que me señala este hecho. Habeis visto que hice una pequeña pila encima del baúl con los libros, para hacer la foto ilustrativa de este post. Bien, sin pensarlo, coloco los libros uno sobre otro y aprieto el botón de la cámara. Cuando veo la foto, mi novia y yo vemos el hilo. Estamos pasando una extraña crisis y de repente está claro. El orden de los tÃÂtulos nos habla en su orden: “Psicomagia”, “Estación de infierno”, “Nunca tires la toalla”, “El don de arder”, “¿De otro planeta?”, “Media hora más contigo”, “Un milagro en equilibrio”. Lo mires por donde lo mires, la vida y los libros están llenos de magia.
Acabo la feria, con un pequeño saquito de libros de todo tipo, con toda clase de historias y vidas. Y, como cuando a los diez años volvÃÂa de la biblioteca, regreso a mi casa con la mochilita llena de libros y las ganas de curiosear desde otros ojos el mundo.
Ver la feria I y la feria II