Archive for the ‘Mismamente Suigeneris’ Category

En el columpio…

Wednesday, August 30th, 2006

Por si alguien no lo leyó, creo que al fin di con la interpretación de “esa carita” en la foto del columpio de el otro día.

Creo recordar, ahora que me he puesto a pensar en ello, que en realidad lo que yo sentía en ese momento de la foto eraCoño, que quiero que esto se balancee y no pueeeedo, no pueeeedo, está quieto el jodío y no consigo que se menee, grrrrr, y nadie me empujaaaaaa, jodeeeeerrr!!!!“. Y vagamente eso es lo que se me ve en la cara.

O sea, que estamos en las mismas treintaytantos años después… Y, aunque soy mayor para balancearme, el cielo es una mentira y tengo las patitas cortas. Ese es el problema, que cuando uno es pequeño, se columpia y cree que está volando, y así todo en la vida, que es como una pequeña o gran mentira, como lo que sentimos casi siempre…

Bueno, puntualizo que aunque nuestra vida está llena de medioengaños y creencias basadas en aire (de esto intentaré hablar otro día), he de decir que en este preciso instante estoy intentando salir airosa de este torbellino.

Tiempo, tiempo…

Tuesday, August 29th, 2006
Dedicado “A todas las niñas valientes que salen a buscar lo que quieren

Me dicen que lo que tengo que hacer es pensar en lo que quiero realmente en la vida. No sé si alguna vez me he hecho esta pregunta, así, de esta manera.

Lo que quiero en la vida… ¿QUÉ QUIERO EN LA VIDA?…

Quiero hacer lo correcto y ser consciente de ello.

Ahora, se me ocurren otras cosas más concretas que querría en la vida. Tendré que coger un lapiz y un papel y hacer una lista.

Quizá vaya poniendo aquí lo que creo que querría en la vida, o quizá no…

No sé lo que yo quería en la vida cuando mi padre me hizo esta foto hace treintaytantos años y la llamó “El paso de la vida” para presentarla a un certamen. Me explicó que era por el contraste entre los más de 300 años que tenía ese árbol del que pendía mi cuerpecillo de apenas dos o tres de vida.

Tal vez quería lo mismo pero no lo sabía aún.

No sé si tenía cara de miedo o de angustia disimulada o de felicidad suspendida ante el paso de la vida…

Ultimamente hay tantos momentos en que siento que vuelvo atrás, en que vuelvo a ser una niña imaginando lo que le gustaría encontrar en la vida… que se vuelve angustioso retroceder y no saber dónde estás.

Iris… irisado… sin arco

Sunday, August 27th, 2006

Hay quien lee cosas en el iris de la gente, y no sólo con fines médicos, sino esotéricos, psicológicos o como querais llamarlo. A mí alguien cercano me ha leído el iris hace unos días, de esta forma, y no exactamente para adivinar nada que no sepa, ni el futuro, sino para vislumbrar lo que hay dentro, creo, y me ha dicho que tengo que pensar menos las cosas, darle menos a la cabecita y ser realista y que así se solucionaría, con tiempo y paciencia, eso que (inespecíficamente) me preocupaba, según ella.

Si pensara menos simplemente me vaciaría, y sí, tal vez sea esa la solución. Así de fácil. Asumir la realidad sin más, como ellos.

Un misterio. ¿Leeis algo vosotros en alguno de estos ojos, que son el izquierdo y el derecho con un intervalo de varios años, con lupos y sin lupos?


Ya, el iris se ve fatal, pero es lo mejor que he podido hacer.

Y, no sé por qué, me acuerdo de Léolo.

Una forma de mirar

Monday, August 21st, 2006

A veces me siento así mirando…

Esta imagen tiene un curioso título: “Espera que sople el viento a favor“.

Me encanta esta ilustradora, Nicoletta, y esta otra imagen, que, curiosamente, se llama “En la ciudad de las cúpulas de azúcar“, buen nombre para mí, que soy diabética desde los siete años y miro el mundo que está lleno de cosas dulces, raramente alcanzables o posibles…

Es otra forma de verlo, y últimamente lo miro así: estupefacta, lejana, extraña, dividida, contradictoria… Todas las miradas de esta pintora me resultan familiares, mías…

Os dejo con este “Preguntas al aire“…

Aunque preferiría este “A todas las niñas valientes que salen a buscar lo que quieren

En parte, sí

Monday, August 21st, 2006

En realidad tengo muchas cosas que contar. Lisboa, Sintra, volver a Sâo Pedro… después de once años… Donosti y sus fuegos artificiales, esos bígaros, mis primeros recuerdos… Bilbao y esos amigos, ese pilpil, esos amigos, esas enormes personitas, esos amigos, ese cariño, ese bigote, esa sonrisa, esos amigos,… dije ya pilpil?

Mañana vuelvo a marchar de viaje y no estaré aquí hasta el fin de semana que viene. A ver qué traigo entre las sienes…


Ilustración de Nicoletta

Pero dadme tiempo, necesito tiempo, necesito recolocar… Una parte de mí quiere contar todo eso, pero no puede, o no quiere, o está pisoteada por otra parte que empuja hacia abajo…

Perdonadme la tristeza y este misterio… Es lo que soy.

Quien dijo volver…

Monday, August 21st, 2006

No, un@ no vuelve. Al menos yo no he vuelto. O sea, la YO que conocíais, o creíais conocer. Cuando una se mueve no vuelve a ser la misma. He vuelto mucho, pero no tal cual. Así que esto, quizá, no puede considerarse exactamente un regreso. Momentos.


Ilustración de M. Seoane

O quizá mi yo ha vuelto a un lugar que creía olvidado.

No, si al final va a resultar que son ciertos lugares los que vuelven y nosotros somos los que permanecemos más o menos invisibles, inmóviles, escondidos…

Un@ es lo que ya era a los siete años

Si dejé el blog un tiempo fue porque no quería expresar tristezas, escribir inconveniencias, mostrar lo que no tenía que expresar. Me hablan de autocensura, pero en la vida real somos el iceberg de un alma.

Y yo a veces, ultimamente, me siento literalmente un iceberg deshaciéndome, en mitad del océano, en mitad de nada…

Y no encuentro a quién y de qué manera contarlo.

De momento, hoy, me he ido a la Cuesta de Moyano y, para variar, me he comprado unos cuantos libros de segunda mano, que eso siempre me hace feliz…

Regresar

Thursday, August 17th, 2006

Un@ vuelve a los sitios y no suele encontrar lo que fueron… y tampoco lo que fue. Por eso, en el fondo, regresar no es más que una especie de ilusión óptica.

Todos somos pasado, pero nuestro pasado está tan lleno de fantasía… La fantasía y la realidad tienen la misma textura en la memoria, la misma consistencia, el mismo peso…

Eso somos, una extraña mezcla de irrealidades y recuerdos de algo que llamamos ayer.

Como dice una buena amiga: “En el fondo somos lo que ya éramos a los siete años“, y puede que tenga razón. Mis siete años querría borrarlos de la memoria, así de sencillo, pero… la memoria falla tantas veces, que tal vez recuerdo un dolor soñado…, o tal vez no…

Es como si se llegara a un punto en que te dices: vale, no quiero más recuerdos, ya tengo suficientes, para sonreir y llorar lo que me queda de vida…

Pero no, siempre quedan más buenos y malos momentos. Y mientras, nosotros ahí, a esperar a ver qué nos trae la marea…

Sé que me perdonareis la ausencia: yo tan sólo era un vago recuerdo en vuestra memoria. Y yo agradezco vuestros mensajes, así que…

Un par de regalos que me traigo del verano, hoy, que hace día de otoño. Totó también regresó y él encontró algo que le habían robado en la infancia. Esa suerte tuvo. Si no habeis visto “Cinema Paradiso“, teneis delito, y… no veais este video:

Pinchad aquí para verlo.

Días de verano…

Sunday, July 9th, 2006

Son días extraños ultimamente…

Ayer iniciaba unas pequeñas vacaciones de una semana. Pensábamos irnos hoy a Lisboa, pero después de llevar la semana pasada mi coche a la revisión de los 90.000 km. me han dejado algo mal y tengo que esperar al lunes para volver a llevarlo, con lo que perdemos unos días de Portugal.

Al principio me cabreé, y luego me decepcioné, me desencanté, más después de despertar helada de sudor en ese estado al borde del pozo en mitad de una hipoglucemia, y con dolorosos calambres en los gemelos, pero luego me equilibré y pensé en positivo. Nos echamos una siesta y pensamos que esa tarde de sábado, total, como no corría prisa hacer la mochila, pues nos iríamos a buscar libros… Y así hicimos.

Mi novia me ha regalado por mi cumpleaños, que es dentro de dos días, un libro estupendo en el que, como casi siempre, descubrir cosas de mí misma. Ya os hablaré de él.

Quizá el martes, el día de ese aniversario extraño en que se materializa de forma tan concreta una existencia ya presente desde el principio de los tiempos y que es el resultado efímero y milagroso de la vida de otros cientos, miles de seres que te precedieron, que vivieron quizá para que tú misma llegaras, quizá ese día, digo, salgamos rumbo al Atlántico… Un nuevo cumpleaños, diferente de éste, y de éste, y de todos… Único, con nuevos hilos, nuevos libros, nuevas luces. Yo soy la misma y otra cada año, cada día, cada segundo… cada momento único e irrepetible como yo misma.

En el principio de los tiempos…

Friday, May 12th, 2006

Como veis, ya desde entonces me gustaba aprovechar el tiempo… Pero lo mejor de aquel momento fue que acababa de descubrir el mar, esa inmensidad que nos pone a todos en nuestro sitio.

Y a partir de ahí, a descubrir secretos, a desaprender, a olvidar…

Cotidianeidad

Thursday, March 16th, 2006

Efectivamente como comenta Oz en mi post anterior, la cotidianeidad es algo reconfortante y no es lo mismo que la rutina.
A veces hay quien no se para a distinguir una de otra. A veces simplemente la cosa trata de ser consciente de pequeños detalles que parecen invisibles, triviales, fútiles.

Por ejemplo, mi día de hoy tiene otros matices distintos a los de ayer:

- La cara de mi chica dándome un beso al irse al trabajo y yo medio dormida.

- La cigüeña volando en busca de algo a través de la ventana de la cocina.

- Al pasar por la casa rural de la carretera he buscado al niño sucio en el patio, pero no lo he visto.

- Observo desde el coche a un hombre en mitad de un terreno recién arado, bajo el sol, trabajando, a lo lejos.

- Una cigüeña vuela muy bajo y pasa a unos metros de mi coche. Es enorme y me viene el recuerdo de cuando trabajaba en GREFA y tuve a una en brazos mientras la curábamos porque se había electrocutado con un cable.

- En la radio oigo esta noticia y se me pone un nudo en la garganta.

- Veo la boina gris sobre Madrid.

- Una urraca hace brillar algo en un árbol.

- En el trabajo veo, al cruzarnos, la sonrisa de una compañera a la que hacía mucho que no veía y me quedo un rato sonriendo.

- Cierro los ojos mientras el sol me da en la cara sentada en un banco del jardín de la empresa, en el rato de descanso.

- Al salir, hay casi luna llena.

- Veo las luces dispersas de mi pueblo en la noche mientras me acerco con el coche.

- La calle está desierta.

- Después de cenar me he comido una manzana. Me encanta ese ruido y la sensación que produce una manzana dura cuando la muerdes.

Me gusta cuando soy consciente de ciertas cosas que suceden cada día, en todas partes, y se quedan en mi memoria, en mi memoria cotidiana y a la vez distinta cada vez.

O, como leí una vez, algo así como: “Me gusta la armonía de mi cotidianeidad. No es rutina. Son horas de serenidad que me hacen sentir feliz con lo que me rodea.”

Lo que hace la edad…

Wednesday, March 15th, 2006

Yo creo que mi bisabuelo era un hombre sencillo y que vivió así, pero en realidad no sé nada de él. Para la inmensa mayoría de los demás no existimos, para casi todos somos superficie, para algunos tienes nombre, para tu pareja eres Él o Ella, para tu madre eres alguien, para un@ mism@… a veces, somos un misterio. Nadie puede saber quién eres, todo el mundo lleva lo que yo llamo “una vida secreta”, que es lo que imagina y piensa y sueña a lo largo de las horas y que apenas sale al exterior.

Con los años quiero que mi vida secreta sea parsimoniosa, contemplativa, con esas imágenes y sonidos en los que casi nunca nadie se fija.

Mirar las musarañas, como creo que hacía mi bisabuelo Delfín cuando iba al campo con las ovejas, con apenas un pan y un queso a sentarse debajo de un árbol.

Mis iconos (VII)

Friday, February 17th, 2006
WALT WHITMAN (1819-1892) Cuando tenía diez años mi profesora de literatura me enseñó el poema de Whitman “Vi crecer una encina en Louisiana“, y de ahí fui al resto de “Hojas de hierba”. Y vi a este señor con barba por primera vez. Aquellos textos, me parecieron tan frescos, tan libres, tan sencillos, tan nuevos, tan intensos, y tan… anacrónicos con su tiempo, que me quedé fascinada. Yo quería escribir como él. Y además pensé que, en aquel tiempo, los USA debían ser algo interesante y prometedor.
Luego, después de mucho tiempo, me enteré de que Neruda (mi “namber guan”) había bebido de Whitman, como no podía ser menos. Y Borges, y Lorca

Me encanta mi trabajo

Friday, September 2nd, 2005

Anoche comencé a trabajar de nuevo, como os dije.
Me encanta mi trabajo. De tan simple es infantil. Es sencillo y monótono, como hacer botijos o cultivar tomates. Una vez dominas la técnica es simple trabajar con tus manos.
Mientras trabajaba tarareaba una cancioncilla en voz baja y me sentía relajada, pensando en las cosas que iba a hacer tranquilamente. Todo fluía sin problema, primero iba a hacer esto, luego lo otro… Todo casaba como un puzzle perfecto y posible, sin agobios.

Al llegar a casa, vuelvo a hablar con mi chica de nuestras opciones, y de repente un nudo en el estómago, una pequeña angustia que crece…

Complicarse la vida. En este mundo que vivimos siempre estamos pensando en mañana. El hoy se diluye o nos traga. Todo está en el aire.

Es la primera vez que digo esto: estoy deseando volver esta noche al trabajo y sumergirme en la paz de mi trabajo simple, de mis manos laboriosas repitiendo movimientos como un mantra, de mi canturreo tonto, de la sencillez de mi quehacer, de mis pensamientos ordenados. Me siento como una niña con un lápiz y un papel.

Hoy es mi primer día de trabajo

Thursday, September 1st, 2005

Nuestra vida. Nosotras vivíamos tan tranquilas y felices, en nuestro pisito de alquiler, cómodamente. En esa casita de la que podían echarnos mañana, en la que no podíamos poner ni una cortina a nuestro gusto. Y llegados a un punto de edad y condiciones laborales digamos, importantes, decidimos dejar de llevar una vida tranquila y al día.

Y entonces, de repente, en estos días, todo es hostil. Voy por la calle y miro el mundo como algo ajeno a mí, algo en lo que no puedo participar. Y un sentimiento de que cualquier cosa terrible me puede pasar se filtra por mis genes de hija de madre depresiva y asustada. De repente puedo matarme en cuanto cojo el coche, de repente puede sobrevenirme un problema de corazón, de riñón o de vista, debido a mi diabetes. De repente el recibo de la luz parece una fortuna. De repente todo lo hecho, toda tu vida, parece un error. De repente todo es más que posible. De repente todo son desilusiones, malos augurios, futuro negro, negro…

Enciendo el televisor y veo las noticias. Veo gente que lo pierde todo, que muere, que sobrevive, que llora… y me digo: qué más da, mientras hay vida hay…

Yo, que vivía tan tranquila y feliz… Necesito unas vacaciones.

De ilusiones también se vive…

Friday, August 26th, 2005

El caso es que nos hemos comprado un ático abuhardillado en un pueblecito cercano a Madrid. Dicho así suena entre fastuoso y bohemio, términos no sé si compatibles, pero al menos es lo que suena al decirlo. Nos trasladaremos de la vorágine de Madrid a la tranquilidad pueblerina pero con encanto.

Es curioso, porque hace poco comentaba algo de esto con una amiga. Lo de lo pueblerino, lo urbano, y, ya de paso, los ideales y sueños que se tienen.

Ella vivía en un pueblo del que estaba harta por los tópicos de los pueblos (todo el mundo sabe de tu vida, tus milagros y fechorías, el cotilleo, lo pequeño que es, lo poco donde elegir, etc, etc) y decidió mudarse a una ciudad, de la que no le gustaban los tópicos de las ciudades (el tráfico, lo caro que está todo, la poca cordialidad, la hostilidad de las calles, la soledad de la gente, etc, etc). Me hace gracia a veces esa paradoja: mucha gente de ciudad quiere irse a un pueblo y viceversa. El caso es no estar a gusto donde estás. Eso me recuerda esa frase de Pessoa que decía algo así como que nunca se puede ser feliz porque querríamos estar en otro lugar y ser otra persona.

Por otro lado también incluyo en este hilo esas ilusiones de libertad que se tienen a ciertas edades. No querer estar atado a unos padres, a un trabajo, a un lugar, no tener propiedades que te aten.. Y luego te das cuenta de que lo que quieres es vivir tranquilo, rodeado de lugares que te son familiares, amables, cotidianos. Si no quieres atarte a un lugar, no debes tener un trabajo, digamos, estable, y si no tendrás que elegir (si es que puedes elegir) un trabajo como el que tenía una amiga alemana con la que compartí piso un año: traductora e intérprete. Su mudanza consistía en trasladar una maleta de un lugar a otro (ojalá pudiera decir yo ahora eso) pero ya estaba harta de dar tumbos por el mundo sin tener una base fija a la que volver, donde tener sus cosas, más cosas suyas. Todo eso de viajar, ser libre, no acarrear mucho y no atarse a nada, está muy bien un tiempo, pero, tarde o temprano cualquiera se acaba cansando a cierta edad. Y el tema laboral es punto y aparte…

Yo no recuerdo haber sentido esa angustia vital de no querer sentirme atada a unas personas, un lugar, y tampoco he sentido una vocación fuerte o indiscutible por un oficio, trabajo o profesión. Me gustaban muchas cosas, he trabajado en muchas de ellas, y casi nunca resultaron como las soñé. Claro que quería viajar y conocer, y poder tener la libertad de elegir. Pero al final te das cuenta de que la libertad te la dan dos cosas: o te liberas de necesidades que cuestan dinero o necesitas dinero para vivir tus necesidades. Lo ideal es un punto medio.

Un día pensé que lo que quería era serenidad y armonía. En definitiva, cierto equilibrio en este hilo tan inestable. Y cada día es un bambolearse en la cuerda floja, pero también es conseguir uno de esos artilugios de funambulista, una vara larga que te ayude, y los pies diestros, la mirada al frente…

Y aquí estamos, dispuestas a disfrutar de todo aquello que elegimos -o nos eligió: nuestro nuevo hogar, nuestro nuevo pueblo, nuestras nuevas amistades, paisajes, cosas cotidianas, algún que otro viajecito más corto, más largo, nuestras ilusiones, nuestros proyectos, nuestras ideas, nuestros sueños, nuestras vidas… y nuestra hipoteca a 30 años.

Tal día como hoy hace 36 años…

Monday, July 11th, 2005

Pues eso, ya que no me puedo comer una tarta de verdad, me regalo ésta que tiene más colorines. El happy birthday ya me lo canto yo…

Es más, como estas tartas no tienen azúcar me voy a papear dos.

Hoy mi padre me ha dicho por teléfono: “Diviértete que la vida sólo se vive una vez”. Me lo decía como si yo no me hubiera dado cuenta, hace ya mucho tiempo, de que sólo se vive una vez. Bueno, para una cosa cabal que dice, no le voy a quitar la ilusión de creer que me está enseñando algo.
Bueno, pues eso, que como sólo se vive una vez, nunca más volveré a cumplir exactamente estos años y, la verdad, ahora mismo, no me puedo quejar de la vida. Pasa tan deprisa que es mejor no perderla quejándose, y menos, por tonterías.

Una pareja corriente

Tuesday, June 21st, 2005

Yo soy lesbiana. Tengo 36 años y no recuerdo haber sido de otra forma en mi vida. Me ha costado como a cualquiera encontrar una pareja. Hace casi cuatro años que vivo con ella. Nos queremos. Tenemos trabajos corrientes como cualquiera, nos vamos de vacaciones, salimos a cenar, tenemos amigos de todo tipo, nos relacionamos con los vecinos, con los cuñados, con los suegros… como cualquiera. Nuestra forma de vida es tan sencilla y cotidiana como la de cualquiera. Y, como digo, nos queremos. Vivimos juntas porque queremos tener un proyecto de vida común, y tenemos nuestros avatares en el trabajo o en el problema de la vivienda, como cualquier otra pareja. No sé si alguna vez nos decidiremos a tener un hijo, eso es una responsabilidad muy grande y compleja, como puede pensar cualquier pareja.

Somos una pareja corriente.

Cuando escucho o leo algunos comentarios me duele pensar que haya gente que piense que nuestros sentimientos son de segunda, que eso no es amor, que no nos queremos como cualquier pareja de la gran mayoría. Que yo no tengo derecho a visitar o cuidar a mi pareja si se pone enferma, por ejemplo. Y quien piensa eso, compara mis sentimientos con los que pueda sentir por mi perro, mi hermana o mi abuelo, que no tienen mucho que ver pero que también pueden ser igualmente importantes.

En mi vida, en mi forma de llevarla, en las cosas que hago, no me condiciona más el hecho de ser lesbiana que otras características de mi persona: no me influye en ser mejor o peor persona, ni en desarrollar mejor o peor mi trabajo o en mis relaciones con mi familia, mis amigos, la familia de mi pareja… Mi padre es un trabajador jubilado, mi madre una ama de casa, mi hermano un informático y mi hermana una psicóloga, todos ellos heterosexuales con los que me he criado y que me aportan mucho en la vida. Mi sexualidad sólo es algo que nos importa a mi pareja y a mí, y no influye, como digo, en ningún otro aspecto de mi vida, como creen otros que deben pensar a todas horas con otra cosa distinta que la cabeza. Y parece que a ellos sí les condiciona esta característica de mi persona a la hora de relacionarse conmigo o tratarme.

En la población mundial la mayoría son heterosexuales, y un pequeño, aunque numeroso, porcentaje, es homosexual. Igual que existe un pequeño porcentaje de pelirrojos entre la gran mayoría de morenos. Y eso no es de ayer, ni de hoy, es de siempre. Y en la naturaleza se dan todos los comportamientos que uno pueda imaginar respecto a la sexualidad o la organización de las especies en su medio. Hace tiempo que la sexualidad humana dejó de ser únicamente un asunto reproductivo para ser algo, entre otras cosas, lúdico, espiritual, de comunicación… como también han mostrado en parte los simios superiores. Hace tiempo que el homo sapiens no está sometido a los ciclos hormonales y los estros, como los animales, para únicamente reproducirse al practicar sexo.

Entre los heterosexuales hay tantos comportamientos distintos, tipos de vida y formas de pensar como pueda haberlos entre los homosexuales. En mi forma de vivir puedo parecerme tanto a otro homosexual como a un heterosexual, incluso a veces, más a los segundos, si es que quisiéramos pensar en estereotipos infundados en cuanto a la forma de vivir. Y yo no quiero ser un hombre, como muchos creen que queremos ser las lesbianas. Mi pareja y yo no llevamos un cartel; se diría que “no se nos nota nada”, pero, en el caso de que fuéramos, como se suele llamar, “camioneras”, eso no sería más que una cuestión estética, que puede desagradar más o menos, como a mí me desagradan las mujeres calvas, los hombres con camisa hawaiana o las sandalias con calcetines. Todos tenemos nuestros gustos y nuestros “pequeños prejuicios”, pero no hago de una cuestión de gustos una cuestión moral.

En cuanto a los hijos… El derecho de un niño es a ser querido, ser alimentado, darle la opción de desarrollarse como persona, darle un entorno en el que, en definitiva, pueda ser feliz. En este caso, no se trata de tener dos madres o dos padres, como si, hoy en día, fuera diferente ser padre de ser madre. Creo que tanto el padre como la madre tienen los mismos deberes y derechos para con sus hijos. Hace tiempo que un padre puede cambiar los pañales a su hijo, ser tierno con él o disfrutar de días por paternidad en el trabajo y una madre puede ser quien mantiene el hogar. Si se está luchando por equiparar en estos aspectos y otros a la mujer con el hombre, no entiendo la diferencia entre un padre y una madre ni que tenga nada que ver lo que hagan en la cama con la crianza de sus hijos. Los hombres seguirán siendo hombres y las mujeres mujeres, y a la mayoría de los hombres les seguirán atrayendo las mujeres y viceversa. Y habrá mejores y peores padres, sean homosexuales o heterosexuales…Y parejas que se rompan, y cónyuges infieles, y familias con problemas… y parejas que se hagan mayores queriéndose mucho, hijos estupendos… entre los homosexuales y los heterosexuales… como parejas corrientes, como familias corrientes.

¿Por qué es tan difícil entender algo tan sencillo?

Comentario colgado en Por la boca muere el pez

Mis iconos (VI)

Thursday, March 3rd, 2005
El “Tomatito”. Mi primer coche. Una herencia que fue antes de mi padre. Un símbolo de los 70-80 (una lechera colorá). Después de mil viajes familiares durante 15 años, llegó a mis manos y lo disfruté durante 4 años. Snif, snif. Lo jubilé hace casi otros 4 y ahora debe estar en el limbo de los vehículos con alma y, quien sabe si alguna de sus piezas acabó en otro de estos Seat 131 Supermirafiori que aún circulan por la península, de esos con “Los Chunguitos” a todo trapo.
Me llevó, me trajo, tuve cien aventuras con él, alguna aventura en él, y otras que vivió antes sin mí cuando aún no era mío. Si los coches hablaran… Nunca me traicionó y un buen día lo dejé por otro. Todo un idilio, como el primer amor. Estés donde estés, te recuerdo… sin dirección asistida, sin aire acondicionado… tan básico como inolvidable…

Mis iconos (V)

Wednesday, March 2nd, 2005
Greta Garbo. Desde luego en algunos iconos no soy nada original, ni falta que hace.
La Garbo, esa realmente desconocida y enigmática mujer que un día dijo algo como “ahí os quedais, dejadme en paz!” y desapareció del olimpo de cristal, para dejarnos intocables esas miradas, esos gestos, esa voz, ese misterio… en las retinas y las memorias de medio mundo. Viviendo pasiones reales y terrenales con mujeres e interpretando tórridas historias de amor imposibles, fue la encarnación de un volcán con apariencia de iceberg. Un mito creado por el cine y recreado por ella misma.
Me encanta esa secuencia de la Reina Cristina de Suecia, en la que el viento sopla de proa en vez de popa (como sería lo suyo para navegar en velero) para que la divina se hiciera eso, divina.

Este post tiene entrega doble:

Esta mañana esperando en la sala de espera del dentista, veo esta noticia en una revista de información cultural. Rauda, arranco la página, para colaborar en la lucha contra el mal uso del lenguaje. Las fundaciones artísticas y los dentistas son unos colaboracionistas de la incultura.

Sin más comentarios.

Mis iconos (IV)

Sunday, February 27th, 2005
No se trata de política. Los primeros recuerdos que tengo de mi vida son unas vacaciones en Donosti cuando tenía cuatro años. Tal vez por eso siempre me sentí atraída por esa región, o tal vez tenía que ver con el sino… Tengo mil imágenes en mi cabeza pero he escogido esta porque representa algo pacífico y hospitalario. Se trata de la “romería con ikurriña” (1937), de Aurelio Arteta y que se encuentra en el parlamento de Vitoria. Una vez compré una ikurriña en Donosti y luego la regalé, pero me gusta más esta imagen que una simple ikurriña.
Después de tiempo me enteré que mi apellido tiene orígenes vascos y sigo teniendo allí familia aunque no los trate, y luego resultó que la mujer de mi vida es medio vasca y vamos frecuentemente por allí. Sería el destino… o algo inconsciente que me llamaba desde allí. Un misterio.
Me encanta su gente, su paisaje, su gastronomía y me llama la atención todo esto más que de ningún otro lugar de la península, y no sé por qué. Cuando no sabemos dónde ir de viaje, acabamos yendo al País Vasco, a comer y disfrutar como en esta romería.

Mis iconos (III)

Sunday, February 27th, 2005
Charles Darwin. Comencé a interesarme por él el año de su centenario, 1982. Me fascinaba el hecho de que una persona dejara toda su vida acomodada a los ventipocos años y se fuera a dar la vuelta al mundo en un velero. En aquella época aún había territorios por descubrir. Y después de su vuelta revolucionó el mundo y le dio una bofetada a la iglesia. Leí sus diarios de viaje y desde entonces quise viajar y hacer libros de viajes. Yo, con apenas 13 años, llevaba en mi carpeta escolar este retrato a tamaño folio y me miraban raro las otras niñas. Aún debe estar esa carpeta por ahí (ya sabeis que no tiro nada).
Desde entonces me aficioné por los bichitos.

Mis iconos (II)

Friday, February 25th, 2005
Marie Curie, una mujer incansable, luchadora… Se esforzó en conseguir lo que quería en medio de muchas dificultades, descubrió un desconocido aunque poderoso elemento, escandalizó a imbéciles, ganó dos premios Nobel, contribuyó al desarrollo de uno de los más innovadores tratamientos del cáncer muriendo del mismo precisamente por ello. Una mujer avanzada a su tiempo, en medio de un mundo dominado por los hombres

Mis iconos (I)

Thursday, February 24th, 2005
El genio al que pocos entienden y del que muchos desconocen su faceta “social”. El hombre que escribió: “Contempla las estrellas y aprende de ellas la verdadera forma de honrar al maestro. En su silencio eterno siguen su curso según las leyes de Newton”. Uno de lo pocos que ha cambiado y revolucionado la forma de ver el mundo.
Sigo teniendo esta foto en un pequeño marco en la librería de mi estudio, la misma que coloqué en mi habitación en el año 1984.

El origen de Swan…

Wednesday, February 9th, 2005

Post publicado en diciembre de 2003:

“Hace años compuse una canción llamada Los Bosques de Swan…

La letra decía así:

Si alguna vez escuchaste una voz,
entre las sombras sentiste un temblor,
en los bosques de swan,
donde no llegarán, más que los caminantes
sin patria andarán…
No necesitas ni un mago ni un dios,
bastan caudales que nadie cortó,
y ese agua a raudales que se llevará
todas aquellas penas que el tiempo mojó.
Y entre los bosques perdidos de swan
donde una voz cantará…
Y entre los bosques ocultos de swan
quiero perderme contigo.
Pequeños duendes nos harán llegar
a la magia de un sueño que podrás tocar,
en la piel de los campos perdidos de swan
donde el viento nos habla, sin miedo, de amar.
Sólo se oye una voz al cantar,
una palabra, un susurro al mirar,
entre en el verde y el cielo cantando dirá
sólo hay que alzar la voz al decir LIBERTAD…
Y entre los bosques perdidos de swan,
donde una voz cantará…
Y entre los bosques ocultos de swan
quiero perderme contigo…

Después de esto espero que quede más claro el nombre de este lugar…”

Hace algo más de un año que escribí ese post en mi antiguo blog. Pero entonces no conté de donde salía esa palabra: Swan. Hoy recupero ese post y lo amplío para dedicarselo a gatopardo.

La mayoría lo relaciona con “En busca del tiempo perdido” de Marcel Proust, libro que, por cierto, no he leído. En realida el origen es más… digamos, tontorrón.

Por aquel entonces, cuando compuse la canción hace mil años, era una ferviente admiradora de la compositora canadiense Loreena McKennitt (y sigo siéndolo) y sin quererlo me salió una canción celtoide, aproximándome a lo que ella hacía en aquel momento. Me salió “Los Bosques de Swan”, así, tal cual, le puse ese nombre a ese lugar común, idílico, al que todos queremos llegar. Este lugar, según mi estado de ánimo, pasó desde lo imaginario de un lugar imposible de alcanzar hasta lo oscuro de la muerte, hasta que la última teoría aceptada de su ubicación fue que ese lugar no era otro que nosotros mismos. Pero por qué le puse ese nombre, no lo sé… cuando la hice estaba leyendo un libro que hablaba de diversas leyendas, entre ellas una celta que decía que las almas de la gente, cuando se iban definitivamente, eran llevadas a través de un lago hasta una isla con un bosque, y eran llevados a lomos de un cisne. El subconsciente hizo el resto y surgió la palabra Swan para llamar a ese lugar, que en un principio se me antojaba escurridizo e inalcanzable, pero que con el tiempo, aun siendo algo un poco abstracto, parecía poder habitarse realmente.

Por eso esta palabra, este lugar, ha sido referencia de mi vida a lo largo de estos años: la canción forma parte de un trabajo de 1994 llamado “Edén”, y después fue incluido en la maqueta de 2000 “Lejos de Swan”. En épocas sucesivas me acerqué a Swan, y sigue siendo un lugar esquivo aunque más cercano que entonces, por eso digo que en el fondo, continúo “buscando Swan”, porque si la búsqueda se acaba habré llegado a un destino, y aún soy joven para alcanzar tan trascendentales metas.

Si quieres puedes descargar la canción en mp3 (calidad mínima para escucharse decentemente) en el enlace que puedes encontrar en mi antiguo blog Buscando Swan en la sección “Música en la mochila”. Que lo disfrutes.

El trabajo nuestro de cada día

Sunday, February 6th, 2005

El tema gira en torno a algo de lo que me hablaron una vez unos sociólogos: la sociología de los grupos pequeños. En realidad entre los grupos de gente se repiten patrones y no somos tan originales como creemos, en cierto sentido.

Pero mi post no era para esto, es que me voy por las ramas. Hablaba yo de mi supuesta anormalidad. Supongo que sólo es una anormalidad de tantas entre tanta normalidad ilusoria.

A lo que voy. Continuamente en el trabajo, compañeros me dicen que cómo es posible que alguien como yo, con estudios superiores, se dedique a algo tan… (esto lo digo yo, aunque ellos lo piensan) degradante, frustrante, aburrido, monótono, alienante, coñazo,… y un sinfín de adjetivos más que, según parece, no están a la altura de tan cultivada persona. He de decir que mi trabajo consiste poco más o menos, para entendernos, en algo así como poner la capucha a miles de bolis bic durante 8 horas (menos una hora de descanso) en una fábrica muy fina, muy sofisticada. No es exactamente eso aunque explicarlo en detalle sería innecesario. En esa importante multinacional yo he hecho tareas mucho más difíciles y entretenidas y en mi vida laboral he realizado trabajos infinitamente más creativos, estresantes, interesantes y, por lo general, proporcionalmente pagados a la baja.

La frase con la que me abordan generalmente es: ¿No buscas nada de lo tuyo? ¿Cómo es que no trabajas de lo tuyo? Sí, lo único mío son unos cuantos títulos que dicen licenciada, master, experta, etc, etc., pero en realidad lo mío son las experiencias y conocimientos que guardo en la cabeza. Muchas veces me digo que lo único realmente útil, que no he olvidado nunca y que aprendí realmente en un aula fue leer y escribir.

La gente por lo general identifica estudios superiores con un buen trabajo, es decir, con ganar muuuucho dinero. En mi nivel de trabajo en esa empresa hay toda clase de licenciados e ingenieros haciendo tareas igualmente anodinas. Yo, después de hacer otras muchas cosas aquí, que implicaban usar más la neurona, conseguí hacerme con este puesto tan curioso. Me da la sensación de que la gente quiere estar entretenida en su trabajo para no tener que pensar en otras cosas, por eso no quieren hacer un trabajo aburrido.

Yo estoy encantada con mi trabajo, no sólo porque gano más que si trabajara de lo mío, sino porque me permite usar la neurona en cosas realmente interesantes y útiles para mí. Hago perfectamente mi trabajo y uso mi cabeza para pensar en mis cosas: más o menos interesantes, más o menos creativas. Vamos, 8 horas de relax. Las manos a una cosa y la cabeza a otra. Incluso, si quiero puedo parar para escribir algo y levantarme cuando quiera a charlar o a dar una vuelta.

Trabajar en lo que más te gusta puede que no sea más que una entelequia, o una suerte para la gente que tenga una verdadera y considerable vocación por algo. El asunto es que a mi me gustan muchas cosas, aunque no puedo hablar de vocación, y si alguna vez trabajé en ello no fue exactamente como lo pensé o no me permitía vivir de ello.

Así que opté por un trabajo tonto, bien pagado, que me permite pensar durante 8 horas en mil cosas. Casi se puede decir que esas horas son tiempo libre y utilizo el trabajo manual repetitivo como mantra para relajarme. Nada de estrés, todo el tiempo para mí, no usar mi cabeza para gilipolleces.

Y así estoy. Sólo dando esas pequeñas concesiones inevitables que se le dan a un trabajo, como el seguir un horario.

Allí también es interesante observar a la gente. Hay mucha gente. De todo tipo, aunque, como apuntaba Rosa Montero, repetidos, como en la sociología de los grupos pequeños. Una característica que me llama la atención es el afán de muchos por ser más que los demás, esto es, ser jefe. Jefecillo de mierda claro, porque ser realmente jefe está al alcance de muy pocos y de los más imbéciles. El caso es ser jefe, jefe de alguien. Y eso no quiere decir que ganes mucho más o que mejore tu calidad de vida, más bien al contrario, por lo menos en esta empresa. Un jefecillo de estos aquí es el que se come los marrones, el que se enfrenta a unos y a otros, el que se tiene que quedar más rato tratando de no contravenir al que está por encima, el que tiene disponibilidad absoluta y puede quedarse sin su tiempo libre o sin su fin de semana, porque sólo es eso: un jefecillo de mierda. Pero muchos creen que al ser jefe ya es empresario, ya está en el otro lado y tiene gente por debajo. Qué ingenuos. Normalmente ofrecen esos puestos a los más sumisos, a los que dicen siempre que sí, aunque les estén tomando el pelo a todas luces.

Yo simplemente hago mi trabajo cada día y me voy a mi casa sin más, a seguir haciendo mis cosillas.

Cuando trabajas en algo que te gusta mucho siempre dedicas demasiadas horas, tu vida gira sólo en torno a eso. Hay excepciones a todo pero yo no me puedo quejar. Tengo mucho tiempo libre y llego a fin de mes con desahogo dedicando mi tiempo a mil cosas que me gustan. ¿Tendría que ser más ambiciosa? ¿Soy rara por no querer prosperar en mi trabajo, por no querer ser jefa?

Este tema da mucho de si, pero tal vez siga otro día.

Perdido en el tiempo

Monday, December 13th, 2004

Compara ese ojo izquierdo. Toda una vida por delante… que ya pasó.

Algo de mí

Saturday, December 11th, 2004

Aquí comienza un pequeño vistazo a lo que se supone que soy yo. Perdonad este desliz.

Lugar de nacimiento: aquí mismo, dicen.
Cuando?: diez días antes de que el ser humano pisara la Luna, parece ser.

Etiquetas varias: española, lesbiana, emparejada, veterinaria, compositora, alérgica a perros y gatos, diabética… Todas de dudoso alcance, y la única realmente inevitable, la última.

Modo de ganarse la vida: haciendo la O con un canuto durante 8 horas diarias para una multinacional, mientras maquino qué hacer el resto del día.

Trabajitos que hice: vacuné ovejas, perros y gatos; me dejé los ojos analizando sangre de las más diversas aves; fui monitora de Cruz Roja; hice encuestas a domicilio; trabajé como redactora, locutora y reportera de informativos en la radio; me explotaron de becaria en un gabinete de prensa; di conciertos como cantautora; compuse música para cine…

En el tiempo libre: lo que más me gusta es hacer turismo gastronómico con mi chica y planear estos viajecitos. Aparte de eso: me dedico a una revista virtual, los blogs, la música…

Lo que mejor se me da: hacer pucheros de lentejas y dormir: dos grandes placeres. No se me da mal encontrar casi cualquier cosa que quiera documentar. Eso sí, para lo que peor me siento preparada es para ejercer la carrera que estudié.

Reniego de: fumar (lo estoy dejando… otra vez), perrear (es tan descansado), madrugar (sólo si es para ir a trabajar), meterme en un bar abarrotado (no tienen otro sitio a dónde ir?), dejarle el coche a alguien (no me fío de nadie), coger las vacaciones cuando las coge todo el mundo (el año es muy largo), las personas que llegan tarde sin ninguna razón consistente…

Odio: fregar los cacharros.

Lema: no hagas hoy lo que puedas hacer mañana.

No soporto: a los que se creen muy graciosos.

El último sueño: tener una caravana y recorrer Europa.

Un viaje esperado: los fiordos noruegos y Canadá.

Lugares visitados a los que volvería: Praga, Viena, Salzburgo, París, Marrakech, Casablanca, Rabat, Fez, Berlín, Hamburgo, Bruselas, Brujas, Lisboa, Sintra, Oporto… Urbasa, Donosti, El Bierzo, Cantabria, las Rías Bajas, Granada, La Alpujarra… y un sinfín de pequeños puntos en el mapa.

Ya iré colocando más cosillas, pero para muestra un botón… Ahora supongo que entenderéis el porqué de mi nombrecito: Sui Generis (algo singular inclasificable).

Reedición del 22 de Octubre de 2006:

Etiquetas varias: española, lesbiana, soltera, veterinaria, compositora, alérgica a perros y gatos, excéptica, borde (algunos me apodan, exageradamente, House) diabética, hipotiroidea… Todas de dudoso alcance, y las únicas realmente inevitables, las dos últimas.

En el tiempo libre: lo que más me gusta es hacer turismo gastronómico y planear viajecitos. Aparte de eso: me dedico a un radiopodcast, un blog, la música, leer, mirar las nubes, ver crecer la hierba…

Estoy orgullosa de: haber dejado definitivamente de fumar… ya ni me acuerdo. Va camino del año.

El último sueño: tener una caravana y recorrer Europa. Si no es éste me gustaría volver a viajar (aunque sea sola) y llenar cuadernos y cuadernos de notas de viaje (sola es la única manera de hacer esto de los cuadernos como dios manda).

Un viaje esperado: los fiordos noruegos y Canadá. Regresar una y mil veces a Lisboa.

Me parecen patéticosLos trolls internauticos y los estanques con peces de los restaurantes chinos.