Un hada y doce duendes en La Alhambra
Saturday, September 16th, 2006Me permito poneros aquàla crÃÂtica aparecida en El Ideal de Granada de hoy sobre el concierto de Loreena al que fui anoche…, por cierto, con mi, ahora, ex novia (y reencontrada amiga) y con mi señora madre, que cumple años el mes que viene y por eso le hice este pequeño regalito. No tengo más palabras…

Y para que no digais, os regalo un video (”Farther Than The Sun“, a veces hay personas que parecen estar de ti más lejos que el Sol, no os perdais esta letra) de la gran cellista que acompañaba a Loreena, para muestra musical y deleite de los presentes. Mi último descubrimiento musical. Si quereis saber quien es tendreis que mirar la continuación del post… es la única mujer que acompañó al hada…
Pincha aquàpara verlo.
Y dos regalos más al final del post…
UN HADA EN LA ALHAMBRA
La canadiense Loreena McKennitt ofreció un concierto vaporoso y exquisito, que invitaba a la fantasÃÂa
TEXTO:JUAN J. GARCÃÂA / GRANADALa cantautora Loreena McKennitt ofreció anoche en el auditorio del Generalife el tercero de los tres conciertos que ha protagonizado en nuestra ciudad estos dÃÂas. Los dos primeros fueron especiales, de aforo restringido a 400 personas, para el rodaje del programa de la cadena estadounidense PBS ‘Great Performances’ dirigido por Jim Kellahin (que se emitirá a principios de 2007), y de paso grabar imágenes destinadas a un DVD en directo desde el singular espacio del Palacio de Carlos V. Por tener ese fin los dos conciertos contaron con una cuidadÃÂsima presentación, con más de cien focos robotizados jugando luminosamente con las columnas del palacio en sus 360º, un efecto ‘omnimax’ que lograba momentos espectaculares.
En el Generalife, su concierto abierto, barato (35 euros en vez de 50) y mayoritario (estaba lleno), fue bastante más convencional, aunque a cambio tuviera una actuación espontánea, natural y ‘normal’, sin interrupciones para maquillaje, repeticiones de tomas, inmovilidad imperativa o aplausos forzados, condiciones propias de un plató de TV, que es a fin de cuentas lo que fue el palacio en esos dos dÃÂas.
Ausente durante 12 años de Granada, la canadiense no pudo haber encontrado un lugar mejor que la Alhambra para hacer sonar su ensoñadora música. Su medievalismo atmosférico revivió entre las columnas del Palacio de Carlos V, las armaduras de ficción que sirvieron a Max von Sydow y Faye Dunaway para ejercer de Reyes Católicos por un dÃÂa en el mismo patio de armas; y ya más libre, entre los altos cipreses del Generalife, su música se escapaba hacia arriba ingrávida y exquisita. Sin duda la McKennitt es miembro honorario de la ‘Asociación de Donantes de FantasÃÂa’.
Grupo perfecto
No son ajenos a esta invitación a volar por el tiempo su vestuario vaporoso, sus maneras pausadas y armoniosas, y la tranquilidad absoluta, casi meditativa, con la que los doce miembros del grupo tocan sin esfuerzo ninguno y con una precisión y meticulosidad que roza la perfección.
Acompañada por algunos de sus músicos habituales, parte de los mismos con los que realizó la gira ‘The book of Secrets’, como Brian Hughes, Hugh Marsh, Donald Quan, Nigel Eaton, Rick Lazar y Caroline Lavelle, junto a ellos aparecieron también para estos conciertos el sirio Haig Yazdjian con el oud, el ateniense Sokratis Sinopoulos y el también griego Panos Dimitrakopoulos en las cuerdas ancestrales. Una formación que arrimó más la música atlántica y brumosa de la cantautora al sonido templado y seductor del Mediterráneo, con una embriagadora mezcla de aromas de todos los mundos, que en estos tiempos, y en esta semana de recuerdos terribles, invitan sobre todo a la paz, con uno mismo y con los demás.
Escuchar a esta mujer tiene el don de la regresión a vidas anteriores. Su elaboradÃÂsima música mÃÂstico folclórica se escucha tanto con los sentidos como con el alma, invitando con su delicadeza a dejarse llevar por paisajes imaginarios llenos de aventureros personajes, pajes y princesas en parajes románticos e inexplorados. Su exquisita voz es magia pura tocada por una varita con poderes casi terapéuticos, y cuando abraza el arpa el mundo puede pararse que no se baja nadie.
Entre los temas que han sonado en esos dÃÂas en la Alhambra no faltaron sus obligatorios ‘The Mystic dreams’ (con la que empezó), ‘Santiago’, ‘All Souls Night’, ‘The Lady of Shalott’, ‘The Bonny Swans’ o ‘Cymbeline’ (con la que terminaba), junto a algunas piezas (’Penelope’s song’, ‘Caravanserai’ o ‘Raglan road’), menos familiares y que probablemente formen parte de su inminente disco, titulado ‘An Ancient Muse’, que ha grabado en los estudios Real World propiedad del cantante Peter Gabriel, y que saldrá le mes que viene. Haberlas, también haylas, y esta semana han revoloteado las hadas por la Alhambra.
Los regalos finales son: primero, una actuación en directo antiquÃÂsima en la televisión: lo más lejano a la idea de Loreena, que ahora escoje mejor sus escenarios… Por cierto, este sensacional tema (Mummer’s Dance) lo tocó anoche. Segundo: otro de los temas de anoche (The Bonny Swans) en videoclip.
Y él se quedó a cuadros. Sorprendido. Ahora, veo que de todos modos van a “reubicarme”… creo que me van a poner a hacer microcirugÃÂa artesanal de circuitos integrados. El caso es fastidiar y cambiarme de sitio. Menos mal que estos trabajos de habilidad son para màcomo hacer manualidades y son muy entretenidos mientras piensas en tus cosas.
Esta noche he estado a punto de caer en el fondo del pocito. Asàes como llama mi novia (aún) a ese estado grado 3 de hipoglucemia que yo llamo (1-leve, 2-consciencia, 3-preinconsciencia, 4-inconsciencia, 5-convulsiones). Yo he estado en el estado 4′5 tres veces, y me han tenido que inyectar glucagón unos enfermeros que venÃÂan como astronautas, vestidos de blanco, con desfibriladores y esas cosas. En otra ocasión me lo inyectó mi novia, pero no habÃÂa llegado al grado 4, en que me mordàla lengua. Luego me he tirado dÃÂas con la lengua hinchada y amoratada llena de cortes sanguinolentos. Pocas veces para llevar 30 años, ¿no?

Acaban de dejarme sola unos dÃÂas para que intente recolocar mi vida. Se ha ido, me ha dado un abrazo y me ha dicho que me cuide y que no piense.




















