Pues qué quereis que os diga. A mÃÂ, como que las procesiones de semana santa me dan grima, repelús. Parecerá exagerado decir que me da un escalofrÃÂo de grima ver las melenas naturales de los cristos, me da coraje ver los mantos carÃÂsimos de las vÃÂrgenes, me da asquito ver a todos esos que sufren y se apalean y se crucifican y se pegan y se hacen sangre porque dicen que son muy devotos, me enferman esas mujeres vestidas de negro con toquilla y tacones y esos otros vestidos como de militares, me asustan esos del capirote, y me da repelús ver esas escenas talladas representando eventos pasionales en todo su esplendor, que solo les falta salpicar sangre… Vamos, que a màme da que estos son los mismos que el domingo estaban agitando sus ramos para luego apedrear al profeta, otra tradición incomprensible.
Lo siento, no puedo con ello. Me parece la quintaesencia de lo anticristiano: el morbo, la falta de humildad, el malgastar dinero, lo siniestro…
Mi novia nació en Rotterdam y la mitad de su familia es holandesa protestante. Me cuenta que allÃÂ, en las iglesias, no hay ninguna imagen. Los protestantes de allàno veneran ni vÃÂrgenes ni santos ni cristos, y no por ello son menos cristianos los que se consideran cristianos, digo yo. Siempre me ha parecido, eso de las creencias religiosas, un algo muy ÃÂntimo, discreto y personal. Allàla semana santa se vive como algo alegre, con huevos de pascua y chocolate para los niños.
Al contrario que a Aberasturi, a màno me fascina, aunque sàme parece curioso. Hace tiempo que creo que mucha de la gente que participa en esos trances, los devotos de tal o cual imagen, lo son como el que es socio de una peña de futbol, o el que se apunta al taller de cerámica o al club de tiro con arco. Una afición que ocupa su tiempo. Y entonces me pregunto cuan cristianos son el resto del año.
Que los habrá muy cristianos, no lo dudo, pero que venga alguien y me lo cuente. Vamos, que los entiendo tanto como a los musulmanes golpeándose en la mezquita o a los judios agitándose en el muro de las lamentaciones, que luego hay quien dice que da miedo tanto fanatismo.
Hay tantas cosas en la vida que son puro teatro…
De nuevo, lo siento, pero para màla única santidad es la de las santas vacaciones.