La sala de espera

En una ocasión estaba sentada en la sala de espera de un centro de salud. Yo no hacía nada salvo observar despreocupadamente a la gente que iba y venía, esperando mi turno. No recuerdo en qué estaba pensando. De repente entró una mujer y la miré. No sé por qué el primer pensamiento que me vino a la cabeza fue una sensación de inusual desagrado y asco y la idea de pegarle un tiro entre ceja y ceja a esa mujer. Ella no era realmente desagradable, pero me resultó instantáneamente muy desagradable. Era una mujer normal y corriente, pero algo en ella debió remover algún recuerdo o algún “karma” y sentí el deseo imperioso de matarla. El deseo de eliminarla fue intenso y extraño. Yo misma me sorprendí de sentir aquello y desde luego no era algo frecuente, más bien al contrario, que yo experimentara ese deseo por algún semejante. Creo que no he vuelto a sentir algo así, ni a ver con un agujero entre los ojos a nadie.

Un misterio.

5 Respuestas a “La sala de espera”

  1. MeKa Dice:

    Recuérdame situarme lejos de ti… por si los sentimientos reaparecen… un saludo

  2. Jose Angel Dice:

    O sea que la procesión va por dentro, uf!

  3. suiG Dice:

    Esta sección se trata de ficciones… o no.

  4. Jose Angel Dice:

    Bueno, los ingredientes de la ficción se extraen de la realidad – o de otras ficciones, claro – que los extraen de la realidad – o de otras ficciones, claro…

  5. suiG Dice:

    No, lo digo, como comenté hace poco aquí, porque parece que casi todo lo que se escribe en un blog es la vida propia y personal de su autor, y podría no serlo…

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