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¿Cuál es el límite para sufrir por alguien?

¿Qué tan dispuestos estamos a sufrir por alguien? ¿Cuál es el límite? La respuesta es personal e intransferible.

La egoísta sensación de merecer que surge por el hecho de dar, no es siempre egoísmo o utilitaria generosidad, sino auténtica dignidad.

Cuando damos lo mejor de nosotros mismos, cuando decidimos compartir nuestra vida en intimidad, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos nuestra alma hasta el último rincón,

cuando perdemos toda vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión, existe merecimiento.

Por supuesto que merecemos en virtud de honesta y franca dignidad.

Que se menosprecie, ignore, olvide o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración, vileza del ser, o, en el mejor de los casos, ligereza.

Cuando amamos a alguien que, además de no correspondernos, desprecia nuestro amor, estamos en el lugar equivocado.

Definitivamente, esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos. Con una nueva conciencia la disyuntiva empieza a dejar de serlo, la cuestión empieza a hacerse clara y transparente, obvia: si no me siento bien recibido en algún lugar, empaco y me voy.

Nadie de corazón sensato se quedaría tratando de agradar o disculpándose por no ser como les gustaría a los otros que fuera. R.W. Emerson lo expresó de sublime manera: “La verdad es más hermosa que el fingimiento del amor”.

En cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime.

¡Haz surgir una nueva conciencia en ti! Incluso, si alguien te hiere reiteradamente sin “mala intención” – este absurdo existe – es posible que te merezca, pero en verdad no te conviene. Definir tus límites, basados en tu dignidad, es el mejor modo de conservar tu…

¡Emoción por existir!

30 de Septiembre, 2008 a las 22:18 | Comentarios & Trackbacks (0) | Vinculo Permanente

Un pensamiento que surgió en una noche nostálgica …

SOLEDAD
Es despertar en la compañía del televisor,
es hablar con la radio y no esperar respuesta a tus problemas,
es morir todas las mañana y revivir al instante,
es abrir la llave de lagrimas para empapar tus sueños que la esperanza no puede secar.
Es caminar hacia la nada,
la soledad es partner con el desamor,
es aliado de la nostalgia y enemigo de la compañía.
La soledad es asustarte de tus propios pasos,
es el odio a tu propia sombra,
es sentarse y entablar una conversación con el pasado,
la soledad está en cada rincón de la habitación,
está en el aire que respiro,
está situada en el corazón para
controlarlo como títere y no rendirle ninguna función a nadie.
Es mi mejor amante,
es el amor de mi vida,
es el amor a la costumbre que te puede llegar a enamorar,
la soledad es despertar a mitad de noche para encontrarse con lo que escribo,
es hacer hablar al silencio que por momentos se vuelve imprudente,
es besar las paredes sin sentir ni pizca de amor,
la soledad es salir de casa y encontrarse con el ruido urbano,
es sentarse en el sillón para descansar sin estar cansada,
la soledad es lograr enamorarse del desamor, del silencio y de uno mismo,
Soy yo disfrazada y pintada de humano…”

23 de Septiembre, 2008 a las 20:46 | Comentarios & Trackbacks (0) | Vinculo Permanente

Me pregunto por qué parece tan importante en esto días analizarlo todo… Alguien dice “Te quiero”, y enseguida nos preguntamos qué quiere decir. Queremos saber que dice realmente…y nos preguntamos que siente realmente. Pasamos horas interminables diseccionando por qué alguien ha dicho esto o aquello, poniendo bajo el microscopio cosas que deberían aceptarse sin más. Es verdad que cuanto más conocemos algo, o a alguien, más podemos comprenderlo… Pero nunca podemos saberlo acerca de todo. Hay algo de mágico en el hecho de que, incluso después de toda una vida de relación… permanecen incomprensibles los más profundos sentimientos, pensamientos y acciones. Lo que necesitamos saber acerca del amor no es un gran misterio… todos conocemos lo que constituye la conducta amorosa, y tenemos que actuar respecto a ella, no interrogarnos continuamente. Analizar más de la cuenta suele confundir el tema, y al final no nos hace más perspicaces. Algunas veces estamos demasiado ocupados clasificando, separando, y examinando… sin recordar que el amor es fácil… somos nosotros quienes los hacemos complicado.

23 de Septiembre, 2008 a las 0:24 | Comentarios & Trackbacks (2) | Vinculo Permanente

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22 de Septiembre, 2008 a las 23:07 | Comentarios & Trackbacks (2) | Vinculo Permanente